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Día Mundial del Libro y la Rosa

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villarello Reza

A la memoria de Umberto Eco, Giovanni Sartori y de tantos más escritores espléndidos de nuestro tiempo

El Día Mundial del Libro es un festejo que ha ido tomando  relevancia a lo largo de casi un centenar de años desde el decenio de los veinte, promulgado en España por el rey Alfonso XIII.

Con el transcurso del tiempo alrededor del libro y de los derechos de autor se han ido desplegando una serie de actividades que envuelven todo el ámbito de la cultura cada 23 de abril; inclusive, se ha instituido lo que se ha llamado la “Capital del Libro”, lo que ha traído como consecuencia que cada vez más se sumen un mayor número de países al festejo, que ya rebasan más de 100. Este año le correspondió a un africano Conakry, capital de Guinea, lo que seguramente le dará un magnífico impulso a la lectura, en una nación muy pobre, en que prácticamente no hay una industria editorial y con un nivel muy bajo de lectores.

La Organización de Naciones Unidas para la educación y la Cultura (UNESCO) lo aprobó en 1995 a nivel mundial, a propuesta del Gobierno español, en recuerdo a que ese día es el aniversario del fallecimiento -acaecido en 1616- de tres de los más grandes escritores de la literatura universal: Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el conocido como Inca Garcilaso de la Vega.

En México, este día tiene variantes muy ilustrativas de la importancia que se le ha dado, en particular por los esfuerzos que realizan los sectores académicos como es el caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que lo ha intitulado la Fiesta del Libro y la Rosa y con una duración de tres días (del 21 al 23 de abril). Y auténticamente es una fiesta, como lo hemos ido apreciando en ediciones anteriores donde tienen cabida todos aquellos que deseen participar y disfrutar de esta oportunidad abierta a  todo público.

Es una ocasión para una vez más reflexionar sobre la importancia de la lectura en la formación de niños y jóvenes, principalmente, como uno de los medios más efectivos de allegarse el conocimiento. La lectura debe estar inmersa en cualquier ámbito de la vida y se pretende un nuevo modelo educativo, este ejercicio es imprescindible para poder alcanzar las metas de elevar el nivel de aprendizaje de los educandos.

Uno de los aspectos que se deberían tomar en cuenta es la de aprender a leer, pero no como un mero ejercicio de aprender el ABC, sino de la comprensión y análisis de textos sin importar básicamente el formato que se utilice, aunque algunos sigamos prefiriendo el físico, el impreso en papel que podemos tocar con nuestras manos.

Oportunidad ésta, para leer o releer a algunos de nuestros autores favoritos.