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Diabetes: controlar la pandemia / Raúl Aaron Pozos Lanz

  • Raúl Aarón Pozos

Este 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedicó el Día Mundial de la Salud a la diabetes. De acuerdo con cifras de la OMS, ésta será la séptima causa de defunción para 2030; unos 422 millones de personas en el planeta tienen diabetes, cifra que se duplicará en los próximos 20 años. Las cifras al son alarmantes y es que en 2012 1.5 millones de personas murieron como consecuencia de esta enfermedad, la gran mayoría de estas muertes se dieron en países de bajos y medios ingresos. Sin embargo el panorama no es del todo negativo, la buena noticia es que el 90 por ciento de los casos de diabetes son del denominado tipo 2, esto es, aquella que se puede controlar con hábitos saludables. En gran medida las causas de este tipo de diabetes están asociadas al sobrepeso, la obesidad y la falta de actividad física, elementos que podemos hacer prioritarios en la política pública.

En México la situación no es halagüeña. En la semana que recién termina, el Secretario de Salud, José Narro, señala que en 2015 más de 90 mil mexicanos fallecieron a causa de esta enfermedad, esto es, dijo, una de cada siete defunciones en el país. El Doctor Chris Feudtner, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, señala que la diabetes es una paradoja de la tecnología moderna y que suele considerársele como una enfermedad de la civilización, eso es, los pacientes con diabetes tipo 2 producen abundante insulina en un contexto en el que ingieren más calorías que en cualquier otro momento de la historia y en el que no hay grandes demandas físicas. Esto se traduce en un ingreso alto pero en un escaso gasto de calorías que se significa un desequilibrio y un incremento de la diabetes tipo 2 en los años ochentas y noventas.

A pesar de la severidad del problema y de su expansión por todo el mundo, dos cosas llaman la atención. Por un lado, dado que el 90 por ciento de los casos de diabetes son del tipo 2, el tratamiento se centra en el desarrollo de hábitos saludables, esto es, mantener el peso normal, desarrollar actividad física de manera habitual y tener una alimentación balanceada que, en conjunto, podrían ayudar a controlar la enfermedad. Pero por otro lado, lo más lamentable de esto es que, por sencillos que parezcan esos hábitos, la mayoría de las personas con esta enfermedad no logran modificar sus hábitos y no mantienen su peso, no hacen ejercicio y no tienen una alimentación balanceada.

El reto es claro, es crucial el desarrollo de políticas públicas para educar, prevenir y controlar esta enfermedad. El esfuerzo educativo y de información y difusión que se tiene que hacer para propiciar una alimentación balanceada, para el desarrollo de una actividad física y para el control del peso deberá estar a la altura de esta enfermedad que se ha disparado en todo el mundo. Y el reto no es menor.

De acuerdo a la encuesta sobre salud y deporte de Gii360 Grupo Impacto, en promedio, el 31 por ciento de la población practica un deporte, lo cual no está nada mal, solo que un 34 por ciento nunca practica deporte y el 48 por ciento de los encuestados dijo que no tiene tiempo para hacer deporte. Dos aspectos que nos dan un indicio de qué tipo de estrategias se deben seguir para tratar de incidir en la enfermedad. Pero, ¿se cuenta con la intención de la población o se encontrará eco en la ciudadanía si se impulsan políticas públicas que propicien más el desarrollo de una actividad deportiva? Los datos parecen señala que sí. El 67 por ciento de los encuestados dijo que el motivo por el cual practica un deporte es para mantener y mejorar la salud y el 49 por ciento señaló que el mayor beneficio de hacer deporte es para tener un cuerpo saludable. Esto es, la gente sabe que el deporte es fundamental para mantener la salud.

Lamentablemente, los datos sobre obesidad en el país, reflejan que no parecen ser tan claros como en el caso del deporte, los beneficios de mantener el peso y controlar nuestra alimentación. Es ahí donde las instituciones y la legislación deberán hacer un esfuerzo para incidir en los comportamientos de la ciudadanía para el cuidado de su salud. El esfuerzo vale la pena. De acuerdo con Clarissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud, la diabetes crece exponencialmente en las Américas, que es la cuarta causa de muerte en el continente y advirtió que si continúan las tendencias actuales, esta enfermedad afectará a más de 100 millones de personas en el continente en el 2040. Las consecuencias y el impacto en los sistemas de salud y en la carga fiscal que ello implicaría para todos los ciudadanos, nos obligan a tomar pasos decididos para atacar y controlar esta pandemia. Esa es la mejor forma de celebrar el Día Mundial de la Salud.