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Diabetes: Un grave problema de salud Segundo de dos artículos.

  • Salud con herbolaria: Juan Nieto Rivera

En el anterior artículo publicado el día 19 de agosto, con el cual iniciamos en este prestigiado periódico El Sol de México, abordamos el tema “Diabetes, un grave problema de salud”. Hoy
continuaremos con el tema.

La diabetes puede ser controlada si  se lleva una buena nutrición, revisión periódica del médico, y ejercicio. Una persona con diabetes debe ejercitarse, porque esto ayuda a que el cuerpo utilice la insulina de una manera más eficiente. Es importante que los pacientes tratados con insulina se percaten de que hay que reducir la dosis que se utiliza cuando hacen mucho ejercicio, con el fin de evitar las bajas de azúcar. El ejercicio ofrece los siguientes beneficios: mejora el tono muscular, el funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos, así como disminuye la presión alta, los niveles de colesterol y el riesgo de un ataque cardíaco, ya que limita el desarrollo de la obesidad y al mismo tiempo ayuda a reducir el nivel de estrés.

Por otro lado, son muy beneficiosas las plantas medicinales; ya recomendamos las vitaminas A B3, B6, E; de los minerales el magnesio y omega 3; en la herbolaria recomendamos las hojas de arándano, eucalipto, estevia, estafiate, diente de león; así como el brócoli con alcachofa cocidas al vapor con rodajas de jitomate rociado con aceite de olivo y una cucharadita de ajonjolí y tres nueces finamente picadas; el jugo de nopal, sábila y xoconostle (sin endulzar, por supuesto), el jarabe de agave es muy recomendado también por el Instituto Politécnico Nacional.

La diabetes es una “dulce enfermedad… pero muy peligrosa”; encuestas de salud arrojan la cifra de 6.5 millones de mexicanos que la padecen; pero hay mucha gente que ¡no sabe que tiene la enfermedad! La cultura de la prevención no la llevan a cabo.

Al referirnos a una buena nutrición es de sobra sabido que debemos limitar la ingesta de dulces, pan, carbohidratos y aumentar el consumo de verduras, frutas, legumbres y granos. La cantidad de azúcar que se consume no causa por sí sola el desarrollo de diabetes. Sin embargo, alimentos con alto contenido en carbohidratos y en porciones grandes contribuyen a la obesidad que aunado a un estilo de vida sedentario y sobre todo si existe predisposición genética, incrementan el riesgo.

Se dice que una persona con diabetes no puede comer pan, tortilla, arroz, etcétera. Es un error. En el pasado, una vez que el paciente era diagnosticado con diabetes, se le condenaba a no comer nada dulce, ni pan o pastas. Esto ya no se recomienda desde hace más de 40 años y actualmente los pacientes que padecen diabetes pueden comer azúcares, pan, tortillas, cereales, arroz y pastas entre otros, siempre y cuando se tome en cuenta la ración que se consume. Nada con exceso, recuérdelo siempre.
“¡No me manden médicos!”

Hagamos un poco de historia. En las cartas de relación que mandó Hernán Cortés a Carlos V le escribió: “No me manden médicos, porque aquí hay médicos herbolarios muy buenos”. Mientras que en España los médicos practicaban peligrosas sangrías y cauterizaban las heridas con fuego, aquí en México nuestros antepasados aztecas ya trataban las enfermedades con plantas medicinales. La medicina azteca consideraba que esto era un desequilibrio de “frío-calor”; los mayas también conocían este concepto y que cada signo astrológico tenía su influencia del Sol y la Luna, así que cada quien tenía una alimentación especial, sabían que no a todos les “caían” algunos alimentos dulces; hoy sabemos que existe una dieta adecuada según su tipo de sangre.

Los aztecas y mayas hacían una combinación de religión, magia, misticismo y ciencia, claro, siempre aplicando la herbolaria con rezos y mantras.

El Códice de la Cruz Badiano da testimonio del gran conocimiento que tenían los aztecas y los mayas en el tratamiento con plantas medicinales; los curanderos, para saber si el paciente “tenía azúcar” lo hacían orinar cerca de un hormiguero y si las hormigas se concentraban alrededor atraídas por el dulzor de la orina, entonces era diagnosticado con la enfermedad. Otros curanderos recomendaban probar al paciente su propia orina y así comprobaban si era dulce. También observaban la cicatrización del paciente, si era mala entonces era otro síntoma.

Ellos sabían de las propiedades de la sábila, del nopal y del xoconostle, de las plantas medicinales como el guarumbo, gobernadora, lágrimas de San Pedro, entre otras. La medicina azteca sabía que los problemas emocionales y el susto y la “muina” (corajes) y desórdenes en la forma de comer eran la causa. Al paciente lo veían como un todo, es decir cuerpo, mente y espíritu. Por ello, le pedían al afectado que abrazara un árbol, no sin antes pedirle “permiso” para que mandara sus elementales, el paciente lo haría descalzo y haciendo una oración (mantras de poder), lo que permitiría “abrir” la dimensión de la magia y misticismo del “hermano árbol” y entonces se daría el encuentro de la naturaleza del hombre con el ser.

Estimado lector, ¿le gustó el tema? Espero que sí. Como siempre, El Sol de México y su servidor, le agradecemos su preferencia a esta columna de “Salud con Herbolaria”. Le sugiero que lea nuestro próximo tema: Hipertensión e infartos, tratados con herbolaria. Dios los bendiga.