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Diáconos por la reconciliación

  • Felipe Arizmendi

Hemos realizado el XXVIII Encuentro Diocesano de Diáconos Permanentes, que es un evento anual, entre otros, de formación permanente sobre diversos temas. Participaron también sus esposas y otros agentes de pastoral. Se realizó durante cuatro días en una comunidad tseltal. El objetivo fue: Como servidoras y servidores, iluminados con la palabra de Jesucristo, del Magisterio de la Iglesia y la sabiduría de nuestras abuelas y abuelos, recuperar la armonía de nuestros pueblos y comunidades desde la reconciliación, valoración de la mujer y del hombre, con el cuidado y defensa de la madre tierra  desde nuestras  culturas.

Se partió de la realidad, como lo hacemos de ordinario. Se puso de manifiesto que hay muchos conflictos tanto en las familias como en las comunidades, por problemas personales, por cuestiones agrarias, por enfrentamientos entre partidos, grupos y organizaciones e, incluso, entre religiones. Las luchas por la tierra persisten. Hay divisiones en algunas comunidades de creyentes, por acuerdos diferentes en la práctica sacramental, por las insistencias sobre la dimensión social de la fe, por liderazgos de poder, por agravios históricos. La aceptación o el rechazo de los programas de Gobierno confrontan mucho a los pueblos. Mientras algunos los aceptan, porque los necesitan y les hacen bien, y los ven como un derecho que tienen, pues pagan sus impuestos, otros los rechazan, porque los consideran como formas de manipulación política y de sometimiento electoral.

Por otra parte, son una gran riqueza cultural y católica los diferentes modos de reconciliación comunitaria, que todavía persisten y que, desde la diócesis, se promueven. Cuando hay un conflicto, se convoca a la asamblea, se discute, se llega a acuerdos, se pasa a la ermita y se hace una celebración de la Palabra, con oraciones y peticiones públicas y personales de perdón entre unos y otros, con el abrazo de paz. En ocasiones, se concluye con una convivencia festiva. De ordinario, no hay sacerdote para el sacramento y la absolución personal, sino que son los diáconos o catequistas quienes presiden este proceso de reconciliación. En el encuentro, se escucharon diversas experiencias de reconciliación en su forma tradicional; nos reconciliamos unos con otros y los dos obispos, con varios sacerdotes presentes, escuchamos a muchos en confesión personal.
PENSAR

Se ofreció una iluminación desde la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia, como la presentan el III Sínodo Diocesano y el Plan Diocesano de Pastoral. Comparto solo algunos números del Sínodo:

“Conocedores de los problemas y de las divisiones que puedan darse al interior de las comunidades, se buscará la solución en su interior desde los valores de la propia cultura y de la fe; también han de promoverse la justicia y la reconciliación hasta conseguir la hermandad por medio del diálogo, el consejo y la orientación, animando con el ejemplo y con la palabra” (22).

“Debemos mantener la práctica de la confesión sacramental personal y, en donde las condiciones del lugar así lo exijan, también las celebraciones penitenciales comunitarias, promoviendo un espíritu de reconciliación entre nuestras comunidades” (53).
ACTUAR

Se reasumió el compromiso de promover la reconciliación en las familias, en las comunidades y entre grupos y organizaciones, y entre creyentes. Se insistió mucho en la necesidad de orar más por esta intención.
+ Obispo de San Cristóbal de Las Casas