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Disminuir la violencia

  • Alejandro Díaz

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos publicó un informe sesgado sobre la violencia en el mundo. Menciona que con mucho Siria fue el país con más muertes violentas en 2016 (50 mil) a causa de su conflicto bélico. El mismo reporte indica que México está en segundo lugar con 23 mil y luego le siguen 8 países musulmanes de Oriente Medio y África. Un reporte incompleto que omitió a países que debieron ser incluidos como Brasil (que tuvo más muertos violentos que México), Estados Unidos (que tuvo más muertes violentas que 6 de los países incluidos), además de otros como Sudáfrica y Venezuela.

Sin más análisis, como si fuera un estudio mandado a hacer a modo, el presidente norteamericano Donald Trump lo utilizó para volver a lo que parece ser su tema preferido: reforzar la frontera sur de su país con un muro. Sin ponerse a considerar el verdadero origen de la violencia (el tráfico de drogas y el trasiego de armas) en ambos países, insiste en levantar una barrera física para aislar a su país. Dice creer, que solo con un muro infranqueable su país estará a salvo.

Pero el problema requiere una solución distinta a la erección de una barrera física. Requiere disminuir el uso y abuso de enervantes, inhibiendo el consumo con medidas distintas a la sola coerción policial. Urgen medidas alternativas al seguir intentado disminuir el cultivo y el trasiego de drogas. Como la demanda crece, la oferta es cada vez más grande en variedad y cantidad. Si inicialmente solo se combatió el opio y sus derivados, ahora se combaten más enervantes y aparecen nuevas drogas sintéticas que dañan gravemente la salud, además de causar adicción.

Los enervantes son mercado floreciente en el mundo industrializado y por ello la oferta crece, aumenta tanto la producción de drogas de diseño como la importación de opio, cocaína y marihuana, entre otras muchas. En un momento se consideró como solución despenalizar su uso y posesión, pero no se adoptó. Tampoco se ha hecho lo suficiente para reducir el consumo. Trump solo ofrece el muro para impedir que las drogas lleguen del extranjero sin abordar la producción local como si ésta fuera necesaria para “hacer a Estados Unidos grande otra vez”.

Pero el tan mencionado muro no parará la importación de drogas ni el trasiego de armas y menos inhibirá la producción local de enervantes. El envío de armas y municiones se ha vuelto tan importante como el efectivo para pagar las transacciones de droga. Quizá el muro detenga a traficantes poco importantes pero no lo hará con las organizaciones criminales que tienen más ingenio que las autoridades. Lo que aquellas han logrado llevar a la práctica sobrepasa cualquier iniciativa oficial: mini submarinos, catapultas, túneles y embarques disfrazados muestran un ingenio más grande que el oficial y por mucho.

Evidentemente en México existe un grave problema de violencia. Éste es causado por la lucha entre cárteles y el enfrentamiento contra las autoridades. Si Trump quiere un país más seguro debe enfocarse a inhibir el consumo de drogas. Un menor consumo de drogas contribuirá significativamente a la salud pública de aquel país, reducirá el trasiego de sustancias dañinas y lo más impactante ahorrará buena parte de las 23 mil muertes violentas en México y de las 11 mil en Estados Unidos, haciendo más seguro no solo su país sino el mundo entero.

daaiadpd@hotmail.com