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Distrito Federal, la conformación antes de la Revolución y el proyecto de 1917 | Jorge Schiaffino Isunza

  • Jorge Schiaffino

En diciembre 14 de 1900, el Congreso de la Unión expide un decreto sobre la autorización para reformar la organización municipal del Distrito Federal que contenía las disposiciones para autorizar al Presidente de la República reformar la organización política y municipal del Distrito Federal; y le dio características a los ayuntamientos (que continuaban siendo de elección) como cuerpos consultivos con derecho de iniciar, ante el ejecutivo, todo lo concerniente a los servicios municipales.

Hasta marzo 26 de 1903 se expidió la Ley de Organización Política y Municipal del Distrito Federal, que entre otras disposiciones incluyó las atribuciones de las jefaturas políticas.

Esta ley señalaba que el Gobierno del Distrito Federal estaba a cargo del Presidente de la República, quien lo ejercía por medio del gobernador del Distrito Federal, del presidente del Consejo Superior de Salubridad y el director general de Obras Públicas.

Los jefes políticos dependían del gobernador del Distrito Federal y su nombramiento y remoción dependían del Presidente de la República; estos funcionarios tenían entre sus facultades las de vigilar que se cumplieran las leyes, decretos y reglamentos que expedía el Ejecutivo federal, además de la administración de los servicios públicos, cuidar del orden y la seguridad pública, la administración de justicia y auxiliares de las actividades judiciales.

El proyecto de constitución de Venustiano Carranza variaba la redacción de la Constitución del 57 y no contemplaba la figura del Estado del Valle de México. El artículo 73 contenía en sus preceptos que si bien el Distrito Federal y los territorios se dividirían en municipalidades que estarían a cargo de ayuntamientos, “hecha excepción de la municipalidad de México, la que estará a cargo del número de comisionados que determine la ley”.

En los debates efectuados entre los años de 1916 y 1917, más que profundizar sobre el tema de la coexistencia entre poderes y autoridades locales, se centró en la subsistencia o no del municipio en el Distrito Federal. Está registrado que el proyecto de Venustiano Carranza no fue aprobado con la propuesta de adiciones territoriales que se proponían para el Distrito Federal. En lo referente al municipio, persistió la figura y quedó asentada expresamente la figura del gobernador del Distrito, así como el mandato de que éste tendría acuerdo directo con el Presidente de la República.

Hasta 1928 subsistió la figura de municipio por sobre los territorios comprendidos como la Ciudad de México, que comenzaron por cinco y fueron elevándose hasta conformar dieciséis. Sin embargo, las modificaciones substanciales hasta esa fecha radican en la supeditación del Gobierno del Ejecutivo local, denominado como gobernador del Distrito en la Constitución de 1917.

Por otra parte, es urgente considerar una situación definitiva y de mayúscula importancia: las condiciones metropolitanas de la Ciudad de México, ya que no se pueden ignorar las condiciones y consecuencias de la entidad respecto de ciudades vecinas y de indudables circunstancias de servicios y de intereses mutuos entre los estados circunvecinos.

Los gobiernos, desde 1997, han abandonado esta visión enfocándose únicamente a resolver de forma mediata las exigencias de una ciudad con características únicas de la megalópolis más grande del mundo y, por consiguiente, con deficiencias estructurales que han puesto en entre dicho la capacidad del Gobierno para atender necesidades crecientes en los distintos puntos geográficos y sociales de la Ciudad de México.

La imposibilidad de acuerdos entre los partidos ha mantenido un suspenso respecto de actualizar las leyes y condiciones políticas de la entidad para darle una respuesta a estas enormes tareas que implica un Gobierno democrático, no solo por su método de elección, sino por la aplicación de sus políticas públicas al tiempo.

*Ex Legislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx