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Dócil Bronquito / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Cuando asumió como “primer gobernador independiente”, Jaime Rodríguez, a quien le gusta que lo llamen “El Bronco”, decidió que las fuerzas federales no las necesitaba para la seguridad de Nuevo León y menos para custodiar los penales estatales, entre ellos el de Topo Chico. Incluso, les dio las gracias y se asumió como único responsable de todo. Qué mando único ni que nada.

Dice el refrán: cae más pronto un hablador que un cojo… Y como anillo al dedo para el dócil, perdón, bronquito de Nuevo León. Un motín en Topo Chico costó la vida a 49 reclusos y otros 12 se encuentran hospitalizados, 5 de ellos en estado grave. Y conforme a las crónicas del día de ayer, el “bronquito” hizo su aparición en público 11 horas después de iniciados los hechos. Apareció acompañado del ropero físico que es su procurador y por su gerente administrativo. Leyó un mensaje en el que mostró que “del dicho al hecho hay mucho trecho” y anunció que había pedido apoyo del Ejército, la Marina y la PF.

El motín de Topo Chico es el más sangriento que se haya registrado en cárceles mexicanas. Hasta ahora nunca se había alcanzado una cifra así. El que tenía el récord era el de Apodaca, también en Nuevo León, con 44 reos fallecidos. El orden se recuperó en el penal. La vigilancia está cargo de los federales y el presidente Peña Nieto instruyó al comisionado Nacional de Seguridad estar al frente. El motín lo encabezaron dos bandas de criminales que se disputaban el autogobierno.

Sin duda: de “Bronco” a “bronquito” y docilito, porque se ve menos feíto.