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Dólar sobrevaluado perjudica EU

  • Alejo Martínez

En virtud de que se pueden apreciar muchas resistencias para aceptar o asimilar la tesis de que EU tiene excesivamente sobrevalorado su dólar, creo necesario complementar la argumentación a fin de esclarecer el punto desde diversas perspectivas. Primero, ojalá no hayan quedado dudas a los generosos lectores de esta columna de que EU recurre a la impresión masiva de dólares en forma desmesurada, aprovechándose de que éstos no se quedan en su territorio sino que son absorbidos con sorprendente avidez e irracionalidad por la economía mundial.

Ello le permite a EU pagar gran parte de sus muy cuantiosas y abrumadoras importaciones sin tener que hacerlo mediante riqueza generada por el arduo trabajo de sus exportaciones, ya que las puede pagar con tan solo echar a andar la maquinita de imprimir billetes. Se trata de una super cómoda ventaja que brinda mayor riqueza y poder adquisitivo a la población de EU, pero que tiene también una cara sumamente negativa para su economía: la inusitada e indiscriminada aceptación del dólar en los mercados mundiales hace que éste tienda a revaluarse y a que permanezca sobrevaluado.

El efecto natural y lógico de tal sobrevaluación es el de que se encarecen los bienes y servicios generados por el aparato productivo estadounidense, restándoles competitividad tanto en los mercados internacionales como en el interno. Ello explica la realidad que está viviendo EU desde 1992 cuando iniciaron su déficit y las importaciones de bienes y servicios abaratados por la sobrevaluación del dólar comenzaron a incrementarse, mientras que las exportaciones de EU propenden en sentido contrario y disminuyen.

En tales circunstancias no puede resultar extraño que la balanza de cuenta corriente estadounidense, que revela con nitidez el nivel de competitividad internacional de los aparatos productivos nacionales, padezca un persistente y descomunal déficit, a pesar de su enorme poder de innovación tecnológica. Cualquier otro país que no disponga de un vil papel moneda exportable, como si se tratara de un bien con valor intrínseco y que compensara su déficit de cuenta corriente, se habría visto obligado a devaluar desde hace mucho tiempo.

Es evidente que la economía de EU padece una especie o variante de la “Enfermedad holandesa”, con la diferencia de que, mientras en el caso del padecimiento diagnosticado en los Países Bajos desde 1960, la riqueza de los grandes volúmenes del gas exportado le generaban a Holanda cuantiosas entradas de divisas que impulsaban con fuerza la revaluación de su florín al tiempo que perjudicaban con severidad la competitividad de su aparato productivo, en el caso de EU ni siquiera requiere de la exportación de un bien con valor intrínseco como el gas o el petróleo que impliquen cuantiosos ingresos de divisas para impulsar la sobrevaluación de su dólar, le basta y sobra con exportar su vil papel moneda, con que éste sea aceptado como pago válido por las naciones de donde importa.

El gravísimo problema que enfrentan nuestros negociadores en la trascendental revisión del TLCAN estriba en que del lado del gobierno estadounidense de ninguna manera están dispuestos a aceptarse a sí mismos y menos a reconocer frente a otros, esa dura realidad del dólar sobrevaluado y comodinamente prefieren echarle la culpa al funcionamiento del TLCAN, el cual les ha servido para brindarle algo de mayor competitividad a su hoy muy afectado aparato productivo.

amartinezv@derecho.unam.mx   @AlejoMVendrell