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  • ¿Dónde está Edson Zúñiga?

El actor y comediante, mejor conocido como “El Norteño”, realiza presentaciones con su espectáculo a lo largo y ancho de la República mexicana, a la par de cumplir 15 años dándole vida y movimiento a “El Compayito” como personaje exclusivo de Televisa Deportes.

Sin perder su sencillez, Edson Zúñiga, quien fungió como padrino de Pedro Romo por sus 40 años como comediante en los Sábados de Comedia, en La Bistecchiera, antes de alcanzar la popularidad, debió enfrentarse como “El Norteño” a trabajar en condiciones complicadas, “picando piedra”, “pero me considero un artista bendecido por la gente que me rodea, el equipo de trabajo que hace posible el éxito”.

“NO ES SOLO UNA MANO CON OJOS”

-Edson, “El Norteño” es antes que “El Compayito”…

-Siete años antes de que naciera “El Compayito”, con “El Norteño” luché para hacerme de un nombre y de credibilidad como comediante. Es la base para “El Compayito” y sostengo que no soy yo “El Compayito”, porque siempre me he sentido parte de un equipo, me tocó ser bendecido por ello.

¿Cuál es tu compromiso con el público?

-Para mí primero es el compromiso con el público, antes de complacer a la empresa. El equipo de trabajo que me rodea ha sido la clave de la aceptación, como mi productora Fernanda Fuentes, los escritores como Eduardo Tepichín y Anís, todos mis compañeros de caracterización, vestuario, producción. Siempre pretendo que el público se lleve una sorpresa.

-”El Compayito” es más que una mano con ojos y ya… el éxito del personaje…

-Creo que ese es el éxito del personaje, “El Compayito”, y ese es mérito de Televisa Deportes, sale cuando debe salir en la televisión, han sido muy meticulosos y cuidadosos del personaje e incluso no aparece en otras producciones de Televisa, han cuidado el proyecto.

-Una anécdota de “El Compayito”…

-Comparto dos. En una ocasión el extécnico Carlos Bianchi no sabía lo de la Gertrudis (la regla con la que golpean al Compayito) y me pegó de canto. Ha sido la única ocasión en la historia del personaje que he tenido la sangre molida de los cuatro dedos, y que me tuvieron que maquillar los dedos. Otra es que el antebrazo derecho está más desarrollado que el izquierdo, se me hizo un músculo duro, de tenista, pero son gajes del oficio. La vida es tan cortita que hay que divertirse y reír como quieran.