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¿Dónde están?

  • Jorge Schiaffino

Van a cumplirse cuatro años y cuatro meses de que el PRI recuperó la Presidencia de la República, situación que resultó una bocanada de oxígeno puro para los priístas que durante los doce años de alternancia y desastre de estos Gobiernos que tuvieron consecuencias como el hecho de asumirse como oposición, sin embargo; el fenómeno de la victoria en 2012 parece haberse revertido, cuando desde ese año al menos en la Ciudad de México, la inmovilidad, la ausencia de ideas y lo peor, la absoluta incapacidad para generar un partido atractivo a las nuevas generaciones y la soberbia e ignorancia para incluir y mantener a todas las corrientes del partido unidas y trabajando en toda la ciudad.

Secuestrado un partido que se distinguió conocedor de la Ciudad, que se veía como estratégico en las decisiones de los Gobiernos y del CEN, ha sido lentamente relegado por conflictivo y porque a pesar de las concesiones políticas sigue entregando malos resultados y pésimos números. El PRI en la Ciudad de México, ha sido abandonado a su suerte desde la militancia y desde la dirigencia, las causas son las mismas, falta de identidad, indiferencia y lo peor, ni siquiera electoralmente se ha tomado en consecuencia su valor electoral, no obstante ser el segundo padrón electoral a nivel nacional.

Dónde está ese PRI combativo, oposición pensante, responsable de cambios legislativos, presupuestales, factor de presión y exigencia ciudadana en las delegaciones. Ausente total del debate sobre el presente y futuro de la ciudad, sin agenda de mediano y largo plazo en torno a la transformación institucional y pareciera hoy oposición leal al Gobierno de la Ciudad.

Dónde están las denuncias contra malos funcionarios y los manejos abusivos de los recursos públicos, qué acciones  e instrumentos legales para exigir a las autoridades electorales revisión a fondo del padrón electoral a todas luces inflado, irregular y fuente de las constantes derrotas en las secciones y casillas de los 5,535 seccionales de la Ciudad. Dirigencias dóciles, pobres, sin instinto político, sin la visión de partido, autómatas que cada vez dan menos resultados a costa de la viabilidad del partido como institución, algunos de ellos señalados por acuerdos con grupos de la izquierda con tal de obtener favores o posiciones, se trafica con el emblema olvidándose los principios y la pluralidad de su origen y su razón de ser.

Los que tanto ansiaban la dirigencia ahora qué nos pueden decir, cuando encerrados en su propio círculo han atomizado al partido, y aún así con la idea de continuar chantajeando a los grupos o políticos que llegan y no son afines a su grupo. Dónde están, seguramente esperando que los futuros candidatos los sigan nombrando ellos, con la indigna consigna de cobrarles después el favor. Así no habrá PRI que resulte triunfador.

Por fortuna, el trabajo y la sensibilidad de Enrique Ochoa, nos permiten pensar en una oportunidad para el resurgimiento del PRI en la Ciudad, su liderazgo puede convocar a la militancia que ha sido alejada, víctima de las circunstancias actuales, si él escucha y apoya la diversidad de talento, lealtad y compromiso de priístas comprometidos e ignorados, podrá encabezar una recuperación del partido en CdMx. El PRI en la Ciudad no tiene dueño, y eso solo el CEN lo puede ratificar.

Al tiempo.
*Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx