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Doris Lessing, incómoda y maravillosa / Profesión Escritora / Andrea Balanzario

Lo primero que leí de Doris Lessing fue El quinto hijo. De inmediato la sentí cercana porque narra cómo un solo hijo destruye una familia entera, lo mismo que sucedió en la mía pero con una hija. Después compré y leí “Ben en el mundo”, “El cuaderno dorado”, “Las abuelas”, “La buena terrorista”, “Risa africana” y lo que pude conseguir, en todas esas lecturas se nota el espíritu crítico y coherencia de su obra entera. No obstante las variaciones en calidad narrativa en especial el bache de sus intentos de ciencia ficción, los cincuenta títulos publicados son aval suficiente para los 14 premios recibidos, entre ellos el Nobel de Literatura en 2007.

– Familia

Doris May Tayler nació en la antigua Persia, hija de un oficial inglés que combatió en la Primera Guerra Mundial, herido en una pierna, sufrió la amputación y, paradójicamente se casó con la enfermera que lo atendía. El matrimonio y la familia de Doris debieron ser catastróficos, porque en la mayor parte de su obra narrativa, son las complicadísimas relaciones familiares las protagonistas. En el último libro, Alfred y Emily, cuenta la historia de sus padres en dos originales formas. La primera es una nouvelle conjetural de lo que podría haber sido la vida de Alfred y Emily Tayler, si cada uno hubiera podido seguir su propio camino; la segunda es la vida de sus padres tal como sucedió, desde que se conocieron en un partido de críquet hasta que intentaron sacar adelante una granja en Rhodesia que nunca prosperó.

-¡No seré como ellos!

Nunca se llevó bien con su madre aunque al final, la comprendió. Emily la educó con rigurosa severidad. La envió primero (craso error) a un colegio de monjas y luego a un instituto. Cómo sería la experiencia que Doris dejó de asistir a la escuela a los 13 años para ser autodidacta. A los quince dejó la casa familiar, se independizó y empezó a publicar sus primeros relatos. A los 19 se casó por primera ocasión y tuvo dos hijos, pronto los abandonó: “No hay nada más aburrido para una mujer inteligente que pasar mucho tiempo con niños pequeños. Yo sabía que no era la mejor persona para criarlos, hubiese acabado alcohólica y frustrada intelectualmente como acabó mi madre”. Escribe ampliamente sobre el tema en su autobiografía en dos volúmenes: “Dentro de mí” y “Un paseo por la sombra”.

-Mujer que escribe

De acuerdo con su personalidad crítica, nunca le gustó ser considerada una autora feminista: fue una mujer que escribía… nada más. Doris Lessing fue más que una escritora feminista, como algunas y algunos la etiquetan, lo cierto es que su escritura traspasa los fundamentos y alcances feministas. Sus libros son profundas reflexiones sobre cuestiones personales, familiares, políticas, sociales y culturales. Fue proclive a señalar inconsistencias e injusticias en África, su tierra natal y Europa, su patria intelectual. La obra de Lessing marcó y sigue marcando a varias generaciones de mujeres, pero también de hombres por ser portavoz de los débiles, oprimidos y silenciados; por cierto, al casar con Gottfried Lessing, segundo marido, cambió el apellido con el que pasó a la posteridad.

-Cárceles elegidas

El libro titulado “Las cárceles elegidas” contiene las cinco Conferencias Messey; no tocan directamente los temas recurrentes en sus 50 títulos, pero una de sus preocupaciones fundamentales fue señalar los diferentes tipos de esclavitud que nos “toca” vivir en la familia, con la pareja y los hijos (nada más lean “El quinto hijo”) y otras, las que ella llama ‘elegidas’. Las discriminaciones por sexo, género, color de piel y convicciones de toda índole, sean éstas religiosas, políticas, etcétera, pueden convertirse en prisiones autoimpuestas si nunca las examinamos. Doris Lessing escribió incluso sobre las ideas como posibles cárceles.

– Combativa e indómita

El fortísimo carácter de esta autora se revela en su obra, una anécdota la ilustra tal como fue toda su vida: dejó plantada a la misma Reina Isabel II cuando ésta le concedió el rango de Dama del Imperio Británico.

Otra autora, la ibérica Rosa Montero la entrevistó en Londres con motivo de la concesión del Premio Nobel de Literatura, entre otros temas tocaron  la etapa formativa de su famoso carácter “He sido una niña terriblemente dañada, terriblemente neurótica, con una sensibilidad y una capacidad de sufrimiento exageradas”. En el primer volumen de sus memorias escribe: “Estaba luchando por mi vida contra mi madre”. Desde luego no parece una niñez muy agradable. Fue una infancia muy tensa, y creo que la mayoría de los escritores han tenido una infancia así, aunque esto no quiere decir necesariamente que tenga que ser muy desgraciada, sino que me refiero a ese tipo de niñez que te hace ser muy consciente, desde muy temprano, de lo que estás viviendo, que es lo que me sucedió a mí”. Antes de cumplir los 20 se liberó el ambiente familiar tan opresivo para vivir su vida, pero la marca de su infancia domina toda su obra narrativa. Muchos de sus libros se consiguen en México, algunos en ediciones viejas y otros en librerías, te invito a leer a Doris Lessing… te va a gustar.