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Dos travesías musicales septembrinas

  • Bazar de la cultura: Juan Amael Vizzuette Olvera

En septiembre dos travesías musicales explorarán las vertientes de hoy entre los artistas de México. Los instrumentos tradicionales de Moros y Cristianos irán de lo regional a lo clásico, este viernes 9 de septiembre, a las 21:00 horas en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM; la música de concepto contemporánea, creación de Ari Brickman, estará presente mañana, a las 19:30 en el Teatro el Galeón. Ambas funciones serán gratuitas.
“NOTAS DE VIAJE”

Moros y Cristianos lleva siete años de trayectoria; su estilo integra a la música tradicional mexicana con la composición clásica y la moderna. “Notas de viaje” se titula el álbum que interpretarán en la Cerrada de Adolfo Prieto, número 133, colonia Del Valle, cerca de la estación Amores del Metrobús.

Moros y Cristianos se integra con Javier Cilveti (guitarra sexta y de son), Javier Moreno (bajo eléctrico), Omar Duran (marimba y efectos), Paco Sandria y Rubén “Pastor” Pérez (jaranas y percusiones). En la función de la Sala Julián Carrillo actuará Juan Pablo Sosa Reyes, bailarín invitado. Será la presentación del disco “Notas de viaje”.

Paco Sandria y Juan Omar Durán platicaron con esta columna acerca de su trabajo musical: “Decidimos ponerle ‘Notas de viaje’ porque son las notas que tomamos, en forma musical, de todas las experiencias que vivimos; como cualquier persona en el viaje de la vida, hay experiencias buenas, malas, dulces, agridulces, amargas. Resolvimos plasmar todas esas vivencias musicalmente”.

Omar Durán añade: “Nosotros queremos pensar que éste fue un buen viaje y que resultó muy alegre. Pero como todo, también se refiere al proceso, el proceso de lo agridulce, para llegar a un sitio que trae satisfacción, es como ir tomando notas durante el viaje, no todas las experiencias son buenas, pero al final queda un buen
sabor de boca”.

El contenido es bastante diverso: “Algunas piezas son de la autoría del grupo, algunas son clásicas, tratamos de fusionarlas con música de raíz mexicana. Siempre andamos en esa búsqueda, de la identidad del grupo. Creemos que en este segundo volumen ya está mucho más plasmada la identidad del grupo, la voz del grupo que ha respondido a las inquietudes y necesidades de cada uno de los
integrantes.

El primer disco de Moros y Cristianos se tituló “Ofrenda” y se presentó en 2010. “Nosotros le llamamos ‘nueva música mexicana’”, proclaman los
artistas.

“Yo creo que cualquier instrumento es complicado. La mayoría de nosotros venimos de escuelas de música, y a veces sí nos dan un poco de temor los instrumentos tradicionales, porque son un poco rústicos en algunos casos. Se les tiene un poco de temor a la sonoridad, a que no se les pueda ajustar una afinación exacta como en una guitarra, que tiene una maquinaria de precisión muy exacta, porque los lauderos tienen ya herramientas muy perfeccionadas para que los instrumentos queden muy afinados. Pero también actualmente hay mucha gente que está volteando a ver la música que nos da identidad mexicana. Y también está emprendiendo el aprendizaje de los instrumentos, no solamente de las jaranas, sino también del violín, del harpa, de la danza. Eso nos gusta mucho, creo que pertenecemos a esa generación que aunque sigue trabajando en orquestas clásicas o típicas, también tenemos nuestros proyectos inspirados meramente por la música mexicana tradicional,” dice Juan Omar Durán.

Paco Sandria es un músico tradicional: “Yo nací en Tlacotalpan, Veracruz, me tocó desde niño estar en contacto con la música tradicional de mi pueblo. Viajé al D. F. hace diez años, comienzo a tocar aquí, y encuentro a mis compañeros de Moros y Cristianos. Todos ellos tienen una formación musical en la escuela, la mía fue lírica”. Juan Omar Durán estudió percusión de orquesta en la Orquesta Superior de Música de Bellas Artes y más tarde Etnomusicología en la Escuela Nacional de Música: “Yo tengo muchos años viajando a los pueblos, tratando de integrarme a su cultura musical, siempre en búsqueda de esta identidad que tenemos a veces un poquito olvidada, y que en las escuelas también se cree que solamente lo académico tiene un valor artístico. Hay que quitar esos mitos y darnos cuenta de que la música tradicional nos proporciona una identidad muy fuerte, además de poseer una carga artística impresionante”..

A los músicos de Moros y Cristianos les preocupa que las orquestas típicas vayan camino de la extinción, que se les considere “para abuelitos”. El grupo se esfuerza por demostrarles a las nuevas generaciones que es música emotiva, divertida y actual.
NAVEGANDO EL INFINITO

Ari Brickman es heredero de la tradición musical familiar. En la niñez recibió clases de violín, celo y piano. Cuenta que cuando llegó a la adolescencia su rebeldía se manifestó también a través de la música y se inició en la guitarra eléctrica. Brickman presentará la música de su nuevo disco “Navegando el infinito”, como ya lo apuntamos, el miércoles 7 de septiembre, a las 19:30 en el Teatro El Galeón, del Centro Cultural del Bosque, atrás del Auditorio Nacional.

El músico y actor charló acerca de su nuevo disco junto al retrato de la archiduquesa Carlota, que alude al inmueble que alojó la entrevista en la colonia
Cuauhtémoc.

Con la portada surrealista de su amigo Misha Seidel, “Navegando el infinito” evoca los días de los acetatos con portadas que eran casi unos carteles: “Misha es un tremendo ilustrador y artista gráfico. Todo comenzó con una idea que yo tenía, pero Misha le dio un giro muy interesante y muy contundente, que jala el ojo. Se relaciona con la imagen de lo que uno es por fuera, pero también de lo que uno es por dentro, de las cosas que uno trae, de cómo están conectadas con todo lo que hay alrededor… y también con la forma en que uno desaparece”.

Brickman comenta el aspecto musical: “Es un disco más complejo, tiene más capas, tiene más instrumentos, tiene más elementos. De entrada, algo muy diferente respecto a los discos anteriores radica en que casi todas las canciones en ellos tenían guitarra acústica. El primero es todo acústico. Y este disco, de manera consciente, se resolvió con la guitarra eléctrica, con un poco más de distorsión, fue irnos más hacia el rock; las baterías más para arriba, con más ‘punch’. Siento que los otros
discos eran más minimalistas”.

¿Es un disco para un largo viaje en carretera? El entrevistado se entusiasma con la pregunta: “¡Eso! A mí todavía me gusta el concepto como tal de un disco. De un disco que engloba 12 canciones. Ahora ya la gente se va mucho por una canción. Compran una canción porque les gustó, y también lo entiendo, pero a mí me gusta esta experiencia de poner un disco, justamente en el coche, durante un viaje, o caminando, corriendo, son esos los espacios que uno se puede dar para escuchar todo un concepto. Y sí, siento que este disco tiene eso, que es quizá conceptual, donde todas las canciones se crearon para que fueran juntas y obviamente ya la gente las escucha como quiera, pero sí por lo menos se pensaron para convivir en un mismo mundo”.

“Navegando el infinito” demandó un año y medio de trabajo: “Dos años desde que empecé a componer las canciones, compuse como unas cuarenta canciones, después fui eliminando algunas y solitas me fueron guiando, me fueron diciendo ‘no, mejor vete por acá’, hasta que llegué a estas doce canciones que siento que son como hermanas y conviven en la misma familia”.

A Brickman le tocó la transición entre la era analógica y la digital. Las ventajas de la nueva tecnología le parecen importantes. Por ejemplo, ahora se puede grabar en diferentes lugares, pero hay aspectos de la época analógica que añora.

Amén de la música, Ari Brickman estudió teatro y ha desarrollado una importante carrera como actor, en películas como “Cinco días sin Nora” (2009), de Mariana Chenillo, “Amaneceres Oxidados” (2010), de Diego Cohen y “Sangre de Familia” (2012), de Eduardo Rossoff, así como en varias series televisivas. ¿Es complicado combinar ambas actividades?, Ari afirma: “¡Es complicadísimo! Cada vez es más complicado, como estoy filmando proyectos que requieren varios meses, combinar fechas para mi disco, sí ha sido difícil. Pero vale la pena. Cuando ya lo logramos, hay una satisfacción”.

Ari convida a todos los lectores a embarcarse con él en “El Galeón”, este
miércoles para “navegar el infinito”.