imagotipo

Droga, negocio de gobiernos / Satiricosas / Manu Dornbierer

  • Manu Dornbierer

He insistido en que el tráfico de drogas es un hipernegocio transnacional en el que intervienen perversamente los Gobiernos del mundo, como siempre liderados por el Gobierno de Estados Unidos. Como muchos otros llegué a esa conclusión en 1991 al publicar después de un año de investigación documental el libro “La Otra Guerra de las Drogas” (originalmente con Editorial Grijalbo). No podría existir el negocio cada vez más universal de otra manera. Y el gran secreto de su colosal éxito es precisamente “la prohibición” -ergo control con complicidades inicuas- que mantienen los Gobiernos. Entre otras cosas actuales, el texto que leerán a continuación, del autor sinaloense Froylán Enciso, publicado en el periódico “El País”, prueba sin lugar a dudas lo que a lo largo de los años he sostenido hasta el hastío sin el menor eco:
El general Lázaro Cárdenas, presidente de 1934 a 1940, legalizó las drogas durante el último año de su mandato

“La heroína y la morfina se empezaron a distribuir en dispensarios médicos en el marco de un tratamiento para que los adictos superaran su dependencia y con respecto al consumo de marihuana y cocaína hubo una actitud de despenalización. Esto provocó que el mercado de los narcóticos se desplomara. PERO ESTADOS UNIDOS SE OPUSO.

En su libro “Nuestra historia narcótica” (Debate), Froylán Enciso narra los meses de 1940 en que México legalizó la droga.

“Tristemente, dice Enciso, “la medida de Cárdenas solo duró unos meses, pues Estados Unidos se opuso. Ellos lo que necesitaban era regular el mercado de drogas, sobre todo la morfina para los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial. No estuvieron nada de acuerdo con esta política de que los consumidores estuvieran en manos de médicos en lugar de vendedores”.

Estados Unidos amenazó al Gobierno de Lázaro Cárdenas con suspender el comercio de medicinas y al mandatario mexicano no le quedó otra que desistir de esa política, pero dejaron un antecedente que vale mucho la pena analizar. Yo no creo que sea un fracaso, la evidencia es que los narcotraficantes estaban enojadísimos”, afirmó. (El País, AN)
Mi propia experiencia

Lo que cuenta Enciso no tiene vuelta de hoja

Cuando supuestamente terminó la Guerra Fría recibí una invitación para platicar en la PGR con el procurador del
momento.

“Enrique Álvarez del Castillo nació en 1923 en Guadalajara. Fue un abogado y político priísta, gobernador de Jalisco de 1983 a 1988 y procurador General de la República de 1988 a 1991, antes de convertirse en ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de 1994-1995. También fue director general de Banobras, secretario general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), gerente general de la extinta compañía de Luz y Fuerza del Centro y diputado federal en la L Legislatura. Falleció el 3 de mayo de 2006.”

Este funcionario me invitó para entregarme una copia de la Estrategia de la Guerra contra las Drogas que presentaba el Gobierno de Bush (padre). Ya tenía antecedentes dicho proyecto con el presidente Richard Nixon, pero el Gobierno de USA retomó la idea en 1989, al “terminar” la Guerra Fría, pues ésta dejaba sin presupuesto al Departamento “de la Defensa” de USA a cargo de Richard Cheney, la mano derecha del primer presidente Bush (y luego del siniestro W.),

Con esta base, apareció en 1991 el citado libro de 20 capítulos con toda la información para demostrar ¡y alertar! sobre las verdaderas intenciones de “la guerra” contra los “productores” de droga. Se han cumplido una por una. Lo peor es que se desarrolló el consumo en Latinoamérica, so pretexto de combatir los cultivos, la producción de drogas duras y su tráfico. Los gringos mismos implantaron en varios países años atrás la fabricación de drogas para el control de sus soldados tanto en Colombia como se ha repetido en este espacio (“Conversación en Bogotá) y en México. Trajeron la amapola a Durango, durante la II Guerra.

La perversidad de esa “sui generis” guerra ha sido atroz para Latinoamérica. Por la violencia, sí, pero por el enviciamiento de la población. Los narcos son los grandes socios de los mayores consumidores: los mismos gringos y los patrones de los traficantes con la condición de “si te atrapan te metemos todos a las cárcel.” Pregunten al “Chapo”.
Otra prueba más musical

A toda una generación nos embrujó Frank Sinatra. Y ahora resulta que fue el “supercapo” musical del Gobierno de USA.

Juan Pablo Escobar, hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, (hoy vive en Argentina y se cambió el apellido, pero escribió un libro sobre su progenitor). Señala el diario brasileño “O Estado de Sao Paulo” que el cantante Frank Sinatra era socio de su padre en operaciones de tráfico de drogas controladas desde Miami:

“Frank Sinatra era uno de los socios de mi papá en Miami. Hay más cantantes de lo que uno se imagina que comenzaron sus carreras con el patrocinio de narcotraficantes. Pero no hay recibos ni tiquetes y eso lo sé porque estaba al lado de mi padre”, aseguró el hijo del “capo” en una entrevista concedida al diario: “Sinatra era mejor distribuidor de drogas que cantante”. Y es que Sebastián Marroquín (su actual nombre) lanzó también fuertes críticas contra la serie ‘Narcos’, de Netflix, dirigida por el brasileño José Padilha”.
librosdemanu@gmail.com