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Durante las fiestas navideñas, nada con exceso… los peligros del alcohol

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

POR SONYA VALENCIA
Considerado por los especialistas como una droga, debido a que cambia la manera de ser de las personas, ante el mundo y la sociedad, el alcohol es un depresor del sistema nervioso central que en primera instancia actúa en nuestro cuerpo, al ingerir dos o tres copas, como un desinhibidor, bloqueando el funcionamiento de nuestra propias barreras invisibles, lo que nos impulsa a realizar acciones que
jamás nos atreveríamos a hacer sin haber tomado.

Pero, ¿cómo actúa el alcohol en nuestro organismo? Un estudio realizado por los doctores argentinos Guido Bergman y Patricia Haidbauer, directores de Programar Proyectos Educativos, dice que la razón por la que una persona se emborracha es porque consume más alcohol del que su hígado puede procesar o metabolizar.

Dicen los expertos: “El 80 por ciento del alcohol que tomamos se absorbe e ingresa al cuerpo por el intestino delgado, solo el 20 por ciento se queda en el estómago. El 90 por ciento se metaboliza por el hígado y el 10 por ciento restante se elimina del cuerpo principalmente por el aire espirado, y muy poco por orina o transpiración”.

Además, según el estudio realizado por los doctores argentinos, la resistencia al alcohol la determina el hígado, puesto que al metabolizarlo lo transforma en acetaldehído y agua. Aunque la velocidad de este proceso está regida por la genética, es de aproximadamente de 10 gramos de alcohol puro por hora. Por tanto, si consumimos más de 10 gramos en una hora, el alcohol sobrante circulará en la sangre, llegará al cerebro y continuará alojado en nuestro cuerpo hasta que el hígado pueda metabolizarlo.

Después de conocer cómo funciona el organismo ante el alcohol, nos podríamos preguntar ¿cuántos son 10 gramos de alcohol?

Las equivalencias, según los expertos, van más o menos así. Por ejemplo: una botella pequeña o una caña de cerveza tiene 10 gramos, lo mismo que un vaso de 100 ml de vino de mesa. Un vaso de vino dulce contiene 14, pero un vermut en vaso pequeño, equivale también a 10 gramos. Un shot de cualquier bebida destilada tiene 45 gramos de alcohol.

Pero no se abrume, para “emborracharse”, se necesitan varios factores: el primero es la cantidad, es decir tomar más de lo que nuestro hígado puede procesar; el segundo es la velocidad de absorción del alcohol desde el intestino (cuando el estómago-intestino está vacío el alcohol se absorbe más rápido) y la tercera, y menos modificable, es la velocidad de metabolización del hígado.

Mientras más cantidad de alcohol se ingiera, el efecto tóxico genera un riesgo mayor asociado al efecto directo de éste sobre el cerebro. Llega un momento en que, cuando la cantidad de alcohol en sangre es muy elevada, su efecto tóxico sobre el sistema nervioso central lo llevan primero a perder la conciencia (quedarse dormido, perder el sentido) y luego al aparato respiratorio.

Y concluyo: siempre que consumimos alcohol nos estamos exponiendo a riesgos, por eso es de vital importancia aprender a controlar la bebida respetar los límites que nos marca nuestro
cuerpo.

Ahora que ya estamos en diciembre y que los festejos se suceden unos a otros, seguramente este estudio de los doctores Guido Bergman y Patricia Haidbauer, le va a ser de mucha utilidad, tómelo en cuenta.