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Ecocidio en el manglar de Tajamar / Daniel Ávila Ruiz

  • Daniel Ávila Ruíz

En días anteriores ocurrió un hecho lamentable para la biodiversidad del país: la destrucción del manglar de Tajamar, en Benito Juárez, Quintana Roo. Por este motivo, algunos legisladores presentamos proposición con punto de acuerdo por el que se exhorta a la Semarnat a que exhiba la manifestación de impacto ambiental presentada por Fonatur, correspondiente a las construcciones en el malecón de Tajamar.

Como he señalado oportunamente, lo ocurrido en el malecón de Tajamar fue un ecocidio. Se afectaron más de 50 hectáreas de manglar y murieron diferentes especies de animales, algunas de las cuales eran catalogadas por la Norma Oficial Mexicana 059 como especies en peligro de extinción.

Por su naturaleza, los manglares albergan una gran diversidad biológica de aves, reptiles, peces, crustáceos, moluscos, entre otros organismos. Además, desempeñan una función primordial en la protección de las costas contra la erosión eólica y del oleaje.

De acuerdo con los especialistas, los manglares actúan como un filtro natural manteniendo la calidad del agua, evitan inundaciones, disminuyen el impacto y la fuerza de los huracanes, aminoran los efectos del mar de fondo y son parte fundamental para el comercio y el turismo en la península de Yucatán.

Lamentablemente, dichos criterios ecológicos no fueron tomados en cuenta por las autoridades involucradas −la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Fondo Nacional del Fomento al Turismo (Fonatur) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa)− al momento de otorgar los permisos para la construcción del proyecto “Malecón Tajamar Cancún”, ni en su actuación omisa para reubicar apropiadamente las especies que en él habitaban.

Además, he señalado que las especies exterminadas de manera inhumana, mediante el uso de maquinaria pesada fueron: el sapo excavador, la tortuga mojina y de monte, la culebra pico verde, la iguana espinosa rayada, el cocodrilo de pantano el de río, entre otras especies.

De la vegetación del manglar Tajamar se afectó al chechén, uva de mar, ficus, palma Chit, jabín, mangle botoncillo, mangle rojo y mangle blanco; estas últimas, catalogadas como especies amenazadas en peligro de extinción.

Fonatur por su parte asegura que el beneficio económico de este proyecto supera los 11 mil 500 millones de pesos, así como la creación de 5 mil 166 empleos directos y 10 mil 332 indirectos.

Semarnat y Fonatur defienden la supuesta legalidad de la obra, precisando que “los permisos que permiten llevar a cabo estas acciones fueron otorgados en 2005, y tienen vigencia hasta el 8 de febrero de 2016”.

No obstante, más allá de legalismos, tramitología e intereses corporativos, la destrucción del malecón Tajamar exige actuar a partir de un diagnóstico exhaustivo y preciso sobre su impacto ambiental y social.

Por las razones antes expuestas, emití mi voto a favor del dictamen de la Tercera Comisión de Trabajo de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, relativo a la situación actual del manglar Tajamar, el cual fue resuelto y aprobado en el pleno conforme a la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

De esta manera, los legisladores del Senado de la República vigilaremos los términos y condicionantes de la autorización del proyecto correspondiente a las construcciones en el malecón Tajamar; vigilaremos el respeto absoluto de la Ley General de Vida Silvestre, así como el derecho humano a un medio ambiente sano consagrado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
* Senador por Yucatán. Secretario de las comisiones de Juventud y Deporte, de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico y del Instituto Belisario Domínguez; integrante de las comisiones de Turismo, Reforma Agraria y Bicameral del Canal del Congreso.