imagotipo

Economía informal, urgente su atención / Horizonte Económico / Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero

En los años sesenta se registra la denominada Teoría Dual, que fue la impulsora de clasificar la sociedad urbana en dos grandes vertientes: el sector formal y el sector informal. El primero cumple los esquemas normativos en materia laboral, fiscal y todos los requisitos para cuantificar y tener acceso de manera formal a prestaciones laborales como pueden ser servicio médico, aguinaldo, crédito a vivienda, principalmente.

Pero quienes no tienen una actividad contratada de manera oficial, en consecuencia no tienen acceso a esas prestaciones y constituyen lo que se denomina sector informal, que en el país se calcula en el orden de los 29 millones de personas, que tiene un crecimiento cotidiano pero que oficialmente no tienen apoyos formales.

En términos conceptuales, se considera empleo informal todo aquel que carece de prestaciones laborales, no están afiliados a ningún sistema de seguridad social y no tienen acceso a prestaciones como aguinaldo, vacaciones pagadas, participación de utilidades, crédito para vivienda, ni seguro médico particular.

Son varios los efectos de la existencia de este sector que crece día con día y que tiene que ver con la insuficiencia que propicia el modelo económico para satisfacer los requerimientos de empleo.

Es importante destacar que la economía informal no corresponde a lo que se identifica como economía subterránea, ya que en la primera una característica es que no se cumplen los requerimientos como el referente a coadyuvar al financiamiento del gasto público, es decir que no se cumplen obligaciones fiscales y lo que es una realidad es que la autoridad no tiene posibilidades de dar seguimiento formal a esta población y a pesar de que fiscalmente no existen en términos reales significa una fuerte presión en todos los sentidos.

Por ejemplo en materia de salud la Secretaría del Ramo tiene la obligación de atender requerimientos de cualquier ciudadano que lo demande, lo que da lugar a que el gasto percápita sea extraordinariamente bajo y derive en una atención insuficiente que es urgente mejorar y resolver.

Por ejemplo considerando una población de 121 millones de mexicanos y el presupuesto de la Secretaría de Salud de poco más de 126 mil millones de pesos corresponde a una disponibilidad diaria percápita del orden de tres pesos por mexicano, cifra absurda que no permitiría si quiera cubrir el costo de una jeringa.

También es cierto que se cuenta con el gasto en el IMSS, ISSSTE, Pemex, la Secretaría del Ramo, servicios médicos del Ejército y de la Marina y todos en conjunto estarían arrojando un gasto disponible del orden de 10 pesos por día por mexicano. Ello explica en gran medida el crecimiento acelerado de la medicina alternativa, pero la atención a la salud para cualquier gobernante tiene que ser una prioridad sin distinguir si el paciente es formal o informal.

Pero si es necesario distinguir la economía informal de la economía subterránea porque esta última incluye actividades ilícitas que no es el caso de la conceptualización en la economía informal.

De acuerdo a las cifras oficiales, de los 28.7 millones de informales, 13.5 millones corresponden al ambulantaje; 5.8 millones se encuentran en el sector agropecuario; 7.1 millones a personas ocupadas por empresas y gobiernos, pero que no están dados de alta formalmente y 2.3 millones en el servicio doméstico.

En general, la economía informal juega un esquema complementario al sector formal, difícilmente se podría explicar el uno sin el otro, pero su atención requiere de toda una estrategia que cada vez más resulta impostergable.
*estudioshacendarios.clm@hotmail.com