imagotipo

Edomex y los Cedemexinos

  • Ramón Ojeda Mestre

Ramón Ojeda Mestre

Como si fueran pocas las tribulaciones que enrojecen los rostros iracundos de los mexicanos depauperados, crispados y confusos, el lucroteísmo rampante ha contaminado las decisiones de unas extrañas nupcias entre el Edomex y el ex DF ahora coquetamente denominado CdMx. El Edomex ha bajado la guardia para permitir que el ilegal basurero del bordo poniente se quede allí, a calendas griegas para convertirse en una incineradora de basura disfrazada con nombres untuosos para engañar incautos. Aberrante.

Hace un mes, se anunció la salida abrupta de Kinnevic AB, de su CEO Lorenzo Grabau, empresa vinculada a BMLMX Power Company SAPI, como uno de los mascarones que ha obtenido ilícitamente una “concesión” vencida para explotar la basura acumulada ilegalmente en el bordo poniente, que ha violado hasta lo inimaginable la Norma 083-2003 y la 161.

Este basurero “más grande del mundo” tiene cien millones de toneladas que, según el Programa para la Gestión Integral de los Residuos, expulsan 1.2 millones de toneladas de CO2. Se ha violentado la Ley de Residuos y otras en uno de los procesos más oscuros, viscosos y opacos de la Administración Pública. La tal Kinnevic es dueña de la BML según reporte https://www.bayportfinance.com/wpcontent/uploads/2013/10/2014-12-08-BML-SEK-Bond-Prospectus-BAYP-004S.pdf y tiene sus compañías en los avanzados países hermanos de Zambia, Botswana, Ghana, Mozambique, Rwanda, Sudafrica, Tanzania, Uganda, Mauricius y México. La idea es muy simple: dejar para siempre el basurero del bordo poniente en Nezahualcóyotl. Al Edomex le encanta ser el basurero de la CDMX y a los “cedemexinos” les fascina venir a tirar su basura al Edomex, porque así no mancillan su territorio y a los mexiquenses, Gobierno y empresitas privadas, les pagan más de 200 pesos por tonelada de porquería que nos mandan los “cedemexinos” y nos zampan millones de toneladas. Así que el negocio es redondo. El 23 de noviembre de 2015 Luege publicó al respecto.

El Gobierno feliz de que junto al nuevo aeropuerto internacional y para siempre haya basura pestilente y un montón de camiones sucios todos los días, haciendo cola para entrar a la pomposamente llamada planta generadora de energía, incineradora, que se encargará de quemar o “procesar térmicamente” los orgánicos necesarios para recuperar suelos. Esto es, en lugar de “composta”, para nuestros sobreexplotados suelos, genialmente vamos a quemar lo orgánico o biológico, los residuos de nuestros alimentos y jardines para que unos vivales lucren en lugar de celdas solares o eólicas, pero no, la ambición antiambiental es demasiada. Cheque usted el oscuro proceso de “licitación” asignada en tiempos de Ebrard, se irá de espaldas. Y ahora vea la Gaceta Oficial de la CDMX con la licitación DGSU/3000/LP-006-PS/DTDF/2016. De locos.

La planta loca de “biodigestión” junto a la central de abastos, imagínese, junto a los alimentos, otra planta incineradora, que “evitará el envío de 8 mil toneladas al Edomex”. Tres millones de toneladas al año a quemarse en CDMX en lugar de abonar suelos. Eso solo lo hacen en naciones de altísima corrupción y estulticia ambiental. Países que cometieron ese error, ahora compran basura a miles de kilómetros para mantener sus plantas. Lo peor que puede hacer a dos mil 240 metros de altura es poner una planta incineradora. Eso es absurdo. Aunque se disfrace. Vamos a ver los amparos y las acciones colectivas que vendrán, según Rolando Cañas presidente de la Academia Mexicana de Derecho Ambiental.

rojedamestre@yahoo.com