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Educación al servicio del planeta

  • José Roberto Ruíz Saldaña

  • José Roberto Ruiz Saldaña

En septiembre de 2015, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó una nueva agenda para el desarrollo mundial hasta el año 2030. Se trata de 17 objetivos de desarrollo sostenible dentro de los cuales, el cuarto, es relativo a la educación. En ese marco, recientemente la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (Unesco) dio a conocer el primer Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo.

La agenda y el informe tienen plena pertinencia en momentos de crisis ambiental determinada por la demografía, los estilos de vida y el comportamiento individual. Tan solo en el primer aspecto, el documento destaca que para 2030 habrá una población mundial de 8 mil 500 millones.

El Informe de Seguimiento es contundente y de lectura obligada, sobre todo por las múltiples razones que ofrece para generar y contar con una educación ambiental. Ésta “alienta estilos de vida sostenibles, la disminución de los desechos, una mejor utilización de la energía, un mayor empleo de los transportes públicos, el apoyo a políticas favorables al medio ambiente y el activismo ambiental”.

Asimismo, la incidencia de la educación tiene impactos importantes, por ejemplo, si se interrumpiese el avance en aquella, las muertes relacionadas con desastres aumentarían un 20 por ciento por década, toda vez que la falta de instrucción y los bajos índices de alfabetización impiden en muchos países que la gente entienda los avisos de desastres naturales, o bien, si se alcanzara en 2030 la universalización de la enseñanza secundaria para las mujeres en edad de procrear, disminuiría la tasa de mortalidad de los menores de cinco años en el África subsahariana de 68 a 54 fallecimientos por cada mil nacidos vivos y de 51 a 38 fallecimientos por cada mil nacidos vivos en 2050.

Por otra parte, el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo contiene los grandes retos en la materia. Uno de éstos es la falta de financiamiento. El costo anual de hacer que todos los niños y adolescentes de los países de ingresos bajos y medios tengan acceso a educación de buena calidad desde el nivel preescolar al segundo ciclo de la enseñanza secundaria será de 340 mil millones de dólares. Otro reto es alcanzar la terminación universal de la enseñanza primaria y secundaria en 2030. Conforme las tendencias actuales, la terminación universal de la enseñanza primaria se alcanzará en 2042, la del primer ciclo de enseñanza secundaria en 2059 y la del segundo ciclo de enseñanza secundaria en 2084. Los países más pobres alcanzarán la enseñanza primaria universal más de 100 años después que los más ricos.

El derecho a la educación y el derecho a la salud son claves para crear capacidades y generar oportunidades. La lucha por estos derechos será determinante para el futuro de los pueblos y el planeta. Como dice en su prólogo al Informe el funcionario de la ONU encargado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: “Lo más importante es que actuemos juntos a todos los niveles, desde la comunidad local hasta la comunidad mundial”.
Consejero electoral del INE

@Jose_Roberto77

joseroberto.ruiz@ine.mx