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Eficiencia, transparencia y rendición de cuentas: los retos para Pemex/ Horizonte Económico / Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero

El petróleo es el principal insumo y componente para el impulso y el crecimiento de la escomía mexicana. A principios de la década de 1980, se descubrieron vastos yacimientos petroleros que ubicaron al país entre los grandes productores a nivel internacional. Desde entonces ha sido un factor fundamental para el financiamiento del crecimiento de la economía mexicana, derivado de los cuantiosos recursos que desde entonces se han obtenido por su exportación. Pero la tendencia ha sido decreciente, la producción ha disminuido de manera relevante. Mientras que en 2003, la producción fue de mil 230 millones de barriles, para 2014 disminuyó a 886.5 millones.

Son varias las razones que explican ese comportamiento; destaca la afirmación de los especialistas de que ha concluido la era del petróleo de fácil acceso. Otro ejemplo es la declinación del yacimiento Cantarell, lo que se expresa en las cifras oficiales como el caso de que a pesar de invertir más en exploración y extracción de petróleo y gas, la producción de petróleo ha pasado de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a 2.5 millones de barriles diarios en 2013.

El petróleo es un producto no renovable, por lo que de manera permanente se realizan acciones de investigación sobre nuevos yacimientos, con el propósito de compensar la disminución de las reservas, que han descendido en los últimos tres lustros.

De acuerdo con los datos de Pemex, al finalizar 2013 las reservas probadas registraron un nivel de 42 mil millones de barriles, 12 por ciento por debajo de los 48 mil millones registrados en 2003.

En ese mismo periodo, la producción disminuyó en 28 por ciento, ya que de acuerdo con datos oficiales, al cierre de 2014 el volumen fue de 886.5 millones de barriles, mientras que al cierre de 2003, el volumen fue de mil 230 millones de barriles.

En ese sentido, el propósito central de la Reforma Energética es contar con un mayor abasto de energéticos a mejores precios y mantener la propiedad de la nación sobre los hidrocarburos que se encuentran en el subsuelo, así como los siguientes objetivos:

Permitir que la nación ejerza de manera exclusiva la planeación y el control del sistema eléctrico nacional, en beneficio de un sistema competitivo que permita reducir los precios de la luz.

Garantizar estándares internacionales de eficiencia, transparencia y rendición de cuentas; fortalecer el ahorro de largo plazo mediante la creación del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo. Reducir los riesgos financieros, geológicos y ambientales en las actividades de exploración y extracción de petróleo y gas. Aumentar la producción de petróleo de 2.5 millones de barriles diarios a 3 millones de barriles en 2018, y a 3.5 millones en 2025.

Aumentar la producción de gas natural de los cinco mil 700 millones de pies cúbicos diarios que se producen a la fecha a ocho mil millones en 2018, y a 10 mil 400 millones en 2025. El petróleo del futuro provendrá de los llamados recursos no convencionales, que se encuentran en cuencas de lutitas y en aguas profundas; para lograrlo, la exploración y extracción requiere de 60 mil millones de dólares al año. Pemex podría llegar a 30 mil millones y para complementar el restante se definió la posibilidad de otorgar contratos a empresas privadas.

En adición, se incorporó una práctica internacional, conocida como “ronda cero”, con el fin de dar a Pemex preferencia sobre cualquier otro privado para escoger los proyectos que seguirá desarrollando.

*estudioshacendarios.clm@hotmail.com