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El adiós al Acuerdo de París

  • Claudia Corichi

Con gran molestia se recibió el anunció de que Donald Trump retiraba a Estados Unidos de uno de los acuerdos contra el cambio climático más importantes a nivel global. Hoy en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente y ante la incertidumbre que ha generado esto, quedan en el aire no solo los compromisos que existen en materia de mitigación, adaptación y reducción de contaminantes, sino temas tan delicados como que ahora, el factor ambiental dejará de ser un obstáculo formal, para que Washington construya un muro en nuestra frontera con ellos.

Uno de los entretelones más grandes detrás de esta controvertida decisión, ha sido sin duda la defensa de aquellas industrias que verán beneficiada su producción y utilidades, al no verse constreñidas por estrictas reglamentaciones ambientales, principalmente empresas petroleras que estuvieron detrás del financiamiento de la campaña del otrora candidato republicano.

El problema trasciende lo político y pone al mundo entero en grave riesgo. Aunque en la actualidad China es el país con mayores índices de contaminación atmosférica, históricamente han sido los Estados Unidos, quien mayor número de toneladas de dióxido de carbono (CO2) ha lanzado a la atmósfera. Tan solo la quema de combustibles fósiles como el petróleo y sus subproductos, derivados de la producción de EU, representan 27% de las emisiones de CO2 del mundo.

No suficiente con ello, en los últimos 50 años Estados Unidos ha encabezado el consumo de electricidad por persona a nivel mundial y según las cifras de la Agencia Internacional de Energía, cada estadounidense consume 12.98 kilovatios hora, mientras que el promedio es de 3.10 kilovatios.

Uno de los objetivos más importantes del Acuerdo de París es la reducción del calentamiento del planeta. Si se observan las contribuciones más importantes de contaminantes por país, según cálculos de la Universidad de Berkeley, Estados Unidos es quien más contribuye al calentamiento que se ha registrado hasta el momento, con 0.151°C, cuando incluso China, apenas ha contribuido un 0.063° C.

Si Estados Unidos hubiese permanecido bajo la tutela de este instrumento internacional, se hubiese propiciado una reducción de emisiones a nivel mundial de entre un 26% y 28% para 2025. Diversos expertos aseguran que al cancelar las políticas energéticas, EU apenas podrá reducir un 14%, según las estimaciones más optimistas, y se cree que cada año podría haber hasta 3 mil millones de toneladas más de dióxido de carbono en la atmósfera debido a esta salida que se hará efectiva hasta 2020, según las reglas del propio Acuerdo.

México sin embargo no es contraparte en esta historia si se consideran los endebles resultados de la política en materia ambiental. Aunque recientemente hemos sido víctimas de los estragos del cambio climático como ha sucedido en la Megalópolis, o en lugares como Villa Hidalgo, Zacatecas, con tremendas granizadas. Los compromisos son limitados y las políticas siguen privilegiando el consumo de combustibles fósiles, el manejo de energías contaminantes, entre muchas acciones más que son nocivas.

Con estas fatales decisiones, ambos países cancelamos nuestra posibilidad de contribuir a un mundo más verde. Sin embargo, Trump con la salida de un pacto tan importante, se ha echado de frente a cientos de países, mientras que el costo político más grande como ya lo ha dicho Angela Merkel, es que su liderazgo de Occidente se tambalea, a meses de una Presidencia que solo será juzgada por la historia.