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El adversario común

  • Joaquín Narro Lobo

Antes de que acabe el año, incluso antes de tener certeza sobre los nombres de las o los candidatos a la Presidencia de la República, los partidos tendrán que definir si competirán de manera individual o a través de una alianza electoral. En la conformación de dichas alianzas no solamente cuenta la suma aritmética de los posibles votos o incluso la definición de un programa común. Las alianzas son, sobre todo, una manera de identificar al adversario común y derrotarlo a toda costa.

El presidente de Morena e inevitable candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, ha señalado que su partido únicamente realizará una alianza con el Partido del Trabajo, aunque en septiembre revalorará si alguno otro puede formar parte de su frente. En plena recta final de las elecciones en el Estado de México, PAN y PRD anunciaron que explorarían un Frente Amplio Opositor. El Partido Verde, tradicional aliado del PRI, ha dejado sentir su lejanía con este último e incluso ha comenzado a mencionar a posibles aspirantes a abanderar su causa. Movimiento Ciudadano dependerá de las cuentas que hagan y la conveniencia para su máxima figura y alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro. Nueva Alianza y Encuentro Social no han dicho nada, pero se mueven para todos lados explorando la que sea su mejor oportunidad de sobrevivir al tres por ciento para mantener el registro.

¿Quiénes son los adversarios de cada uno de los partidos? Morena ha dejado claro que la mafia del poder, encarnada en todos menos el PT, son su acérrimo enemigo. El PAN y el PRD han manifestado que con quien sea, menos con el PRI, aunque a veces pareciera que, por su actual posición como puntero, su verdadero enemigo es Andrés Manuel López Obrador. Para el PRI, el candidato de Morena es a quien le han colgado la etiqueta de rival a vender. El Partido Verde para estar resentido con el PRI y ello lo llevaría a considerar a aliarse con el PAN o el PRD, aunque harán lo imposible por impedir que Morena alcance el triunfo. Movimiento Ciudadano no tiene enemigos, rivales o adversarios, sino simplemente una pragmática conveniencia que lo hará aliarse con quien le asegure posiciones de diputados, senadores y autoridades locales. Nueva Alianza, Encuentro Social y Partido del Trabajo solo buscan una tabla de la cual asirse para evitar el riesgo de perder el registro, aunque el primero de ellos tiene posibilidades aun yendo solo.

A partir de esto, de los adversarios comunes, es que se forman las alianzas y no, como nos lo han querido hacer creer, en la identidad de principios y proyecto. A partir de un rival a vencer es que cada partido definirá si compite solo o busca una coalición partidista que le de viabilidad a sus intereses. En general, PRI y Morena se disputan esta categoría. Cualquier persona quisiera que su candidato llegara a la Presidencia, pero la mayoría de las veces nos conformamos con que no la alcance quien menos queremos. Usted, lectora, lector, ¿quién quisiera que nos gobernara por los próximos seis años, pero, sobre todo, quien preferiría que no alcanzara el poder?