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El amigo poco confiable…

  • María Antonieta Collins

Desde Los Ángeles

Es una historia que para entenderse en toda su magnitud, se puede traducir a un episodio sencillo de la vida real. Imagine que usted es amigo del jefe. No un amigo común y corriente, sino un amigo que se entera de muchas cosas importantes para la compañía dentro y fuera de la oficina, y para su amigo mismo.

Al saber de algo muy importante que puede afectar a la empresa, de inmediato va a contárselo a su amigo, lo que es una gran confidencia. Bajo advertencia está, que, por sentido común no debe ni puede decirlo a los cuatro vientos porque de inmediato, no solo usted quedaría al descubierto con las consiguientes consecuencias, sino que de hacerlo, quizá lo más grave seria quedarse sin fuentes que le ayudaran a prevenir futuros daños al negocio y lo peor, que de saberse,esto le dejaría además como un gran chismoso, alguien en quien no se puede confiar.

Pero a pesar de todo eso, su amigo-jefe, con el poder y el dinero que tiene, siente que puede hacer lo que quiere con la información que maneja, y, de buenas a primeras, solo por quedar bien, suelta aquella información totalmente confidencial….

Eso, en el caso de un chisme de oficina es malísimo para la fuente que proporcionara los datos, pero en el caso de datos de inteligencia de un país es un asunto más que grave: se trata de la vida de miles, si no, de millones.

Lo que supuestamente el presidente Trump compartiera con los rusos, los datos de inteligencia sobre ISIS, tiene a los aliados de Estados Unidos sin saber qué hacer, aunque lo más claro es que no necesita ninguna profunda reflexión.

El resultado es que, los involucrados no volverían a compartir ningún dato de inteligencia como han hecho por años.

Gran Bretaña no quiere pensarlo dos veces. ¿Cómo compartir algo tan vital para la seguridad de un país con alguien que no tiene freno entre lo que piensa y lo que dice y que se lo va a comunicar a cualquiera que simplemente “le caiga bien” y vaya de visita? Eso es sumamente peligroso cuando se habla de datos confidenciales y altamente sensitivos.

Y a los ingleses se le suma la preocupación de los alemanes que tampoco querrían comprometerse a compartir absolutamente nada con Estados Unidos por el uso indiscreto que el presidente pudiese hacer de aquello que conoce antes que nadie.

Lo que a la inteligencia internacional tiene “temblando”, -nadie sabe a ciencia cierta si los datos fueron proporcionados por los servicios israelitas, sobre las actividades de ISIS-es que literalmente la indiscreción del presidente norteamericano podría haber puesto en peligro a los agentes infiltrados que proveyeron los datos y que, de ser descubiertos serian condenados de inmediato a muertes inmediatas y crueles para ser escarmiento de otros.

¿Qué podría pasar? Algo terriblemente catastrófico para todos: que la comunidad internacional temerosa de meterse en problemas por una indiscreción, decida simplemente quedarse callado ante lo que sepa. Sea lo que fuere.

Eso, sería desastroso para los ciudadanos de Estados Unidos que quedarían indefensos.

El problema es que no exista la frontera entre lo que se sabe, y lo que se puede contar a cualquiera.

Este caso, hablando del Presidente, es preocupante que no entienda que no puede actuar como un ciudadano común y corriente hablando a los cuatro vientos sobre asuntos que solo élconoce por el acceso que su cargo le da.

¿Qué va a pasar ahora?

Que la cautela de muchos podría dejarnos desvalidos ante tanto enemigo, y entonces sí, que cualquier cosa puede pasar…