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El Armagedón

  • Francisco Fonseca

Es el lugar donde se efectuará la batalla final de Dios contra las fuerzas satánicas. Así lo menciona el Apocalipsis. Estas dos últimas generaciones han testificado horrendas devastaciones como la desaparición de millones de judíos en la Segunda Guerra Mundial, la destrucción en Hiroshima y Nagasaki, las guerras de Corea, Vietman y de Golfo Pérsico, el ataque terrorista de septiembre de 2001 al territorio estadunidense, la invasión y guerra con Irak, ataques terroristas en centros comerciales, en medios de transporte, en centros estudiantiles y lo que venga. Esto último, ni duda cabe, como respuesta tardía a los ataques inmisericordes a países árabes del medio oriente hace más de diez años.

Por supuesto que la felicidad y la alegría se frustraron en Estados Unidos después del ataque orquestado en contra de los centros financiero, militar y político del imperio.

Veo y siento los rostros entristecidos e inquisitivos de niños frente a sus padres, veo y siento las caras de ancianos que no alcanzan a comprender, casi podría ver los rostros de Lincoln, Roosevelt, Washington, Franklin, Jefferson, Luther King, constructores de ese país, estupefactos.

¿Es esto el Armagedón? Sí, para los miles de muertos y desaparecidos, para los enloquecidos y los psicóticos, para los creyentes y los ateos, para los ricos y para los pobres. Para todos nosotros se está librando la batalla final que durará una eternidad. Sí es el Armagedón.

Y qué podemos decir de México. ¿En dónde nos encontramos del largo camino de la guerra actual y de la inseguridad? ¿Estamos conscientes que vivimos en el país una auténtica guerra? ¿Sabemos que estamos en guerra? Pero, además ¿nos hemos dado cuenta que nos incorporaron, sin pedirnos opinión, a este conflicto? ¿Y nos damos cuenta que salimos a la calle volteando permanentemente para prevenir que nuestro prójimo no atente contra nuestra integridad y seguridad? ¿No vivimos permanentemente estresados?

¿Somos seres humanos? Dónde están nuestras habilidades y nuestra madurez histórica para haber llegado hasta el tercer milenio. ¿Dónde está nuestra inteligencia para haber creado tecnologías maravillosas y estar a punto de clonar seres humanos? Nos sentimos conquistadores del planeta y reyes de la creación. ¿Lo somos? Somos seres humanos, hablamos lenguajes muy pulidos, usamos corbata y sombrero y hasta paraguas. Supuestamente estamos alcanzado las estrellas.

Pero, ¿en qué nos diferenciamos de los antropoides, antepasados nuestros que salieron de las cavernas a matar para comer? Han pasado poco más de 2 millones de años desde que el primer hombre salió de su cueva para otear al mundo. Sin embargo, hoy matamos, no para comer, sino con saña y para destruir lo que sea, no solo la vida, sino la conciencia de la humanidad. Han pasado poco más de 2 millones de años y somos los mismos, somos el mismo ser humano, solamente que estamos al otro lado del tiempo y del espacio.

Al parecer la tranquilidad ya está en nuestro pasado y la tragedia, el Armagedón, en nuestro futuro y nosotros seguimos creyendo que el hombre ha cambiado. ¿No sigue el hombre siendo, en el tercer milenio, el lobo del hombre?
pacofonn@yahoo.com.mx