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El boomerang del crecimiento

  • Ramón Ojeda Mestre

  • Ramón Ojeda Mestre

Mañana en la mañana, el rector de la Universidad Autónoma de Baja California Sur presidirá la conferencia sobre las repercusiones, positivas y negativas, del crecimiento económico acelerado en esa entidad federativa. El doctor Gustavo Cruz Chávez es economista, entre otros saberes y andaduras académicas, y es un prestigiado líder de rectores en todo el noroeste del país que está rodeado en esa casa de estudios de un envidiable abanico de directores y coordinadores. Tenemos entendido que la UABCS es la institución educativa que tiene el mayor número de maestros e investigadores con nivel de doctorado o de maestría en todo el pacífico norte.

Todo esto es importante destacarlo porque el tema del crecimiento es el más trascendente asunto de nuestro tiempo. Tan es así que la Marcha por la Ciencia del sábado llevó como bandera crucial el debate sobre los objetivos y posibilidades del conocimiento científico para auxiliar a los pueblos del mundo a remontar los rezagos del desarrollo y la sostenibilidad. Es vedad que lo que ocupa nuestras mentes, espacios mediáticos y recursos en estos días es la violencia, la inseguridad, el crimen organizado y desorganizado, la corrupción y la colusión, pero el gran telón de fondo es ver cómo crecemos económicamente mientras en simultaneidad, aumentan en proporciones alarmantes, la pobreza, la marginación, la desintegración social, la enfermedad, las adicciones y otros flagelos.

Crecimiento no es desarrollo, lo sabemos, pero tampoco el desarrollo sin apellidos satisface a los científicos o a la axiología de este siglo. Cientos de miles de personas marcharon para abogar por la ciencia, lo que es muy importante, y la conferencia de mañana en La Paz, BCS, es una llamada de atención seria y prudente para recapacitar sobre lo que estamos haciendo como sociedad en la “era del conocimiento”.

Tal vez la revista Wired es la que mejor articuló estas informaciones (https://www.wired.com/) y ayude a que le exijamos al INEGI y a la Secretaría de Hacienda o a la de Economía a que nos provean de información adecuada para poder formular propuestas más serias sin dar frenones bruscos al lamborghini del crecimiento económico, de una vez por todas asumamos la realidad de que el daño que le hemos hecho al grueso de los mexicanos debe ser indemnizado y corregido de inmediato para no tener la paradoja de millones de pobres en un país “rico”.

Y conste que no quiero ser ciento por ciento partidario de las teorías del decrecimiento que enarbola tesoneramente Miguel Valencia Mulkay con una pléyade de meritorios colegas, y no porque no lo quiera, sino porque creo que es más fácil corregir que deconstruir como postulara Jacques Derridá. Crecer no es tener más coches en la calle o andar construyendo incineradoras de basura en las zonas más densamente pobladas del Valle de México con argumentos crematísticos o comerciales, eso es una aberración perversa que contradice los principios ambientales de la no regresión y del reciclaje y reutilización o del compostaje, según sean residuos inorgánicos u orgánicos. Mis respetos para la señora que tuvo un lapsus linguae en la conferencia en Nezahualcóyotl el miércoles y nos preguntó que qué debíamos hacer con los residuos orgásmicos y no faltaron las risitas mustias.

El Boomerang del Crecimiento Económico es el título de la conferencia de mañana en La Paz. La pregunta sería: ¿cuánto tiempo nos queda para que ese boomerang virtual se nos regrese y hiera mortalmente al cuerpo social?. Reloj no marques las horas.
rojedamestre@yahoo.com