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El caos del transporte municipal / Horizonte Económico / David Colmenares Páramo

  • David Colmenares

La semana pasada hubo bloqueo de taxis en Oaxaca promovido por los líderes de algunos de los sitios importantes, como el del ADO, que no funciona mal, es quizás uno de los pocos que lo hacen bien. Los motivos de la protesta son tres, una queja por los foráneos -de los municipios conurbados-; dos, se oponen a la construcción del Metrobús y, tres, no quieren que llegue Uber a Oaxaca. Los dos últimos puntos no tienen razón de ser, ya que no prestan un buen servicio, sus unidades en general están en estado lamentable, sus chóferes tienden a abusar de las tarifas establecidas, particularmente con los turistas, está lleno el municipio de Oaxaca de numerosos “sitios piratas” y la conducta de muchos de los chóferes -que no todos, por supuesto- es lamentable, así como su presentación. Hay quienes tienen decenas de taxis registrados, se trafica con las placas y no le dan buen mantenimiento a sus unidades. Los chóferes incluso no saben qué es Uber.

En cuanto a Uber, quienes deben opinar son los usuarios, y es obligación del Gobierno regular su servicio, como ha sucedido en la Ciudad de México y varias ciudades del interior. Al respecto, esta semana hubo protestas en Guadalajara que terminaron en golpes con vendedores de una plaza comercial de artículos de cómputo; es lo mismo: no quieren competencia, para mantener los abusos que cometen; pero la competencia es sana y necesaria.

Por otra parte, pero es tema de otro comentario, Uber también está teniendo muchas fallas que afectan la calidad del servicio en la Ciudad de México, pero sigue siendo útil.

Desafortunadamente, en Oaxaca, como en otros Estados del país, se han vuelto usos y costumbres los chantajes, los atropellos a la ley y no se aplica la misma, en este caso debería ser tolerancia cero en cuanto al transporte urbano.

Los autobuses en malas condiciones, chóferes sobreexplotados y sin ninguna preparación han sido responsables de cientos de muertes, por su imprudencia y actitudes totalmente fuera de la ley y viven en la impunidad.

Por otra parte, hoy estamos en tiempos preelectorales, ya se observan en los autobuses y en muchos taxis logotipos y propaganda de los candidatos, son espacios que se deberían prohibir por parte de las autoridades electorales. Además de castigar ejemplarmente a los responsables de los crímenes cometidos por los conductores, que ya son miles.

Es claro que el del transporte es un problema de todas las ciudades capitales, pero en unas se agudiza.

Dos días fue bloqueada la capital de Oaxaca, con total impunidad, lo que ya generó que en las redes sociales se dé una corriente pro Uber. Los que deben opinar son los usuarios, no los impreparados para prestar el servicio de transporte. Finalmente, los chóferes: he platicado con algunos, son mandados por los que ellos llaman “patrones”, esto es, los dueños de los carros o placas, o los líderes del sitio, a quienes pagan una renta por usar el vehículo o las placas y en estricto sentido no son sus patrones, pero es parte de la desinformación existente y es producto del alto grado de desempleo en las entidades federativas y producto de su bajo nivel educativo y sus pocas posibilidades de empleo. Por ello, son víctimas también de las pandillas que explotan su trabajo y deterioran el transporte urbano en los municipios.
brunodavidpau@yahoo.com.mx