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“El Chapo”: entre el drama y la sátira / Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

 

Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.

Carlos Marx

1. Simulaciones, adivinanzas y legitimación. El grupo político en el poder requería un tanque de oxígeno, necesitaba con urgencia algún signo de vitalidad y legitimación, el que fuera, la reaprehensión del “Chapo” “cayó de perlas”. Sin embargo, precisemos: el regreso de Guzmán Loera a la prisión no resuelve ni con mucho el fenómeno estructural del narcotráfico, solo significa un reajuste en los circuitos de operación de un negocio extremadamente rentable. El peñismo lo sabe, entiende que la dinámica de descomposición y reagrupamiento de los cárteles quizás adquirirá nueva fisonomía, el dinero concreto y voluminoso seguirá fluyendo. Los beneficiarios oficiales y oficiosos ratificarán complicidades, trueques y favores.

2. Entre hipócritas y “especialistas”. La chabacanería y las respuestas almidonadas de los defensores del establishment son patéticas, veamos: los sabuesos vestidos de guardianes del orden y penalistas con atuendos de acólitos “queman en leña verde” a Sean Penn y Kate del Castillo por no denunciar al “Chapo”, y hasta los acusan de complicidad y de negocios ilícitos. Se trata, como suele suceder, de levantar “cortinas de humo” que eviten la posibilidad de analizar con profundidad el significado múltiple del narcotráfico y sus secuelas corruptoras y cautivadoras. Ahora, el actor y la actriz son seres deleznables que  se alían con el mal, mientras que los buenos actuaban prístinamente en “defensa” de la decencia. No obstante la espada justiciera de los señores del poder político, resulta grotesca, el fondo está intacto. Durante, por lo menos 20 años, Guzmán Loera se desarrolló y actuó con capacidad expansiva protegido por el manto cómplice de Presidentes de la República (destacadamente por Calderón, quien “no lo tocó ni con el pétalo de una rosa”), gobernadores, presidentes municipales, jefes policíacos y diversos segmentos empresariales y hasta religiosos. Por eso resulta pueril que ahora se rasguen las vestiduras y levanten la ceja escenificando un simple acto teatral.

3. ¿Estado de Derecho sin derechos? El inquilino transitorio de Los Pinos festinó y ensalzó que la detención del sinaloense era expresión de la fortaleza del Estado de Derecho. Sería prudente que el ciudadano Presidente nos informara si la “misión cumplida” implica eclipsar la terrible realidad nacional, plagada de desapariciones, desempleo y de insultante riqueza concentrada en pocas manos. ¿Acaso la función única del Estado se limita a detener cabecillas del narcotráfico? Por supuesto que no, un Estado democrático y social de Derecho debe tener como prioridad el bienestar de las capas empobrecidas, máxime en un país como el nuestro lleno de insultantes desigualdades sociales.

¡No joven Presidente! Su misión ha sido incumplida, no ha contribuido a resolver los temas cruciales que lastiman la vida cotidiana de las mayorías, como el empleo decente, la salud integral y la educación de calidad. Lejos de ello, ha resultado omiso en esas obligaciones formales y ha sido impulsor de las ganancias de minorías opulentas.

Epílogo. Ahora resulta, que en nombre del sensacionalismo se viola el derecho a la privacidad ¿Qué fundamento legal tiene que el Gobierno le facilite al periódico “Milenio” los mensajes telefónicos que intercambiaron el “Chapo” y Kate del Catillo? Ninguno, se trata, como siempre, de priorizar el efectismo a costa de “quebrantar la secrecía de una investigación en curso” ¡Carajo! La doble moral en vivo y a todo color.
pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz