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“El Chapo” y los tiempos de la justicia

  • Jorge Galicia

La deportación de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” tomó por sorpresa a más de uno, por no decir a casi toda la opinión pública, pero la acción no deja de ser legal ya que desde el mismo día en que el narcotraficante fue rehaprendido, en enero del año pasado, la noticia de su extradición a Estados Unidos (EU) era esperada.

El hecho, es cierto, se tornó inesperado y en términos mediáticos o políticos nadie vio venir una decisión judicial en ese sentido, no en estas fechas, y menos a un día del cambio de poderes en el vecino país del norte, pero en el ramo del derecho hay un refrán muy popular que sentencia que la justicia a veces tarda pero siempre llega, por lo que “El chapo” ya se encuentra del otro lado de la frontera para enfrentar a la justicia por los delitos que se le acusa en la nación norteamericana.

La rapidez con que se realizó el proceso de extradición, además de sorpresivo, motivó diversas opiniones, entre otras, hay quienes señalan que el hecho no es “una casualidad” y que responde a intereses políticos ante las amenazas del ahora presidente Donald Trump, en el sentido de que su administración impulsará la deportación de miles de inmigrantes mexicanos y en ese contexto, será difícil que en ese paquete se incluya al narcotraficante que a partir del jueves por la tarde-noche es residente permanente en las instalaciones penitenciarias de ese país.

Otras voces dicen que hay un equívoco de las autoridades mexicanas ya que debieron esperar al juramento de nuevo Presidente de EU, donde-ante un escenario de endurecimiento en las relaciones diplomáticas y de cooperación bilateral entre ambas naciones-, México tendría la opción de negociar como ficha de cambio a quien durante años había sido requerido por las autoridades gringas y para quien se espera la sentencia de cadena perpetua, por delitos de conspiración para importar cocaína, lavado de dinero y otros que se tipificaron de 1995 a la fecha.

Los abogados del conocido capo argumentan violaciones en los derechos humanos y acusan a las autoridades mexicanas de incumplimiento del debido proceso, todo porque el poder judicial dictó sentencia y de inmediato se ejecutó la misma y su postura es entendible, pues lo único que hacen es defender a su cliente.

Fue sorpresivo, sí; hay coincidencia con el cambio de poderes en EU, también, pero nadie puede argumentar que el tema del “El Chapo” debiera ser puesto como ficha de negociación, porque la justicia en ningún caso debe someterse a caprichos o servir para otras causas que no sean las de la justicia y el derecho y en ese marco teórico no se debe perder de vista que los tiempos de la justicia así son, muchas veces llega cuando menos se le espera.

Sobre el trámite judicial que tuvo el caso de “El Chapo”, el subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Alberto Elías Beltrán, ha señalado que en la extradición se siguieron las normas y se respetaron los derechos humanos. “Nosotros actuamos de acuerdo a los estándares internacionales en la extradición del señor Guzmán. Desde hace varios meses ya estaba el acuerdo de extradición, pero el señor Guzmán interpuso amparos”, precisa el funcionario.

Podríamos cerrar nuestro comentario invitando a que cada quien saque sus propias conclusiones respecto a la extradición referida, pero no hay mucho qué agregar: La justicia es innegociable y tiene sus propios tiempos.
jorgelgalicia@yahoo.com.mx