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El “cochinito” de Mancera / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

Robaban, pero recórcholis, con cierto estilo. Ahora tenemos desgobernantes cínicos, que con absoluto descaro se autoproyectan para el 2018, metiéndose todo lo que pueden a las alforjas.

Si se pensó que Marcelo Ebrard había dejado las arcas capitalinas en “paños menores”, como va Mancera, dentro de poco va a faltar para cubrir la nómina. Su ambición perdió límite. Se empeña en llenar el “cochinito” para postularse a la silla embrujada a costa de obras que lo único que logran es acabar de destazar un Distrito Federal en plena decadencia.

Se saca de la manga el polémico Corredor Cultural Chapultepec como si hablara de una refundación de la tradicional avenida. ¿Creerá que alguien se chupa el dedo? Con mentiras, el intento continuo de engañar a quienes habitan en las colonias aledañas y un personaje de undécima a cargo del proyecto trata de engatusar a través de una consulta, a celebrarse el domingo.

Para taparle el ojo al macho se la encarga al Instituto Electoral del DF, organismo sin pizca de credibilidad y menos cuando emite anuncios en los que convoca a votar por el sí. ¿Pues no que era imparcial?

Si la tal aberración electorera está en la olla, qué decir del encomendero del agraviante proyecto, Simón Levy. El personajillo de marras quiere darle gusto al jefecito y rompe con las normas mínimas.

La “histerieta” empezó con el anuncio, en medio de fuegos fatuos, de un convenio con el yerno del señor Slim –el arquitecto de moda, Romero- para edificar lo que dijeron sería un segundo piso en la archimentada avenida, donde se concentrarían cafés, galerías de arte, en fin, ¡la gran innovación!

Más de un iluso se comió la papilla, hasta que se indigestó al concienciarse del cuento del que se trataba: locales comerciales volados y, en pocas palabras, la venta de una calle importantísima a la iniciativa privada. ¡Lo que nos faltaba!… y se dice abogado.

Para maquillar la propuesta se reunió a unos cuantos intelectuales: Cuando al escritor Alberto Ruy Sánchez le cayó el veinte de la tranza, la criticó abiertamente y renunció a ser parte de la farsa.

Del director de ProCDMX, Simón Levy, corren ríos de tinta, destapando, entre otras de sus enormes “cualidades”, la de ¡mentiroso compulsivo! El epíteto se lo endilgó nada menos que el exembajador en China, Jorge Guajardo, quien insistió en que se lo sostenía en su cara, cuando el petimetre hace alarde de sus grandes logros en el territorio asiático.

Guajardo lo comentó con el periodista Salvador Camarena. Lo puso de vuelta y media y dijo que lo único que había hecho en China fue provocarle dolores de cabeza y no cumplir con una sola de las “conquistas” que afirma tener.

Los vecinos están horrorizados. A saber a qué se comprometió el minimancera, que intenta cuanto trastupije hay para destazar a más de una colonia. Temen que mande a sus hordas a llenar urnas a favor, a pesar del serio rechazo en contra.

Varios diputados, incluso perredistas, líderes de Morena capitalino y del sol azteca, critican al turístico jefe de Gobierno –ahora está en París, luciendo el palmito y en calidad de gorrón-.

La panista Margarita Martínez Fisher, presidenta de la Comisión de Desarrollo e Infraestructura Urbana de la Asamblea local, enfatizó: “La Asamblea no es una mesa de trámite del jefe de Gobierno”, al oponerse a la enrevesada propuesta.

Destrozaron la avenida Mazaryk, que se vuelve irrecuperable; se van sobre avenida Chapultepec. ¡Dioses, y todavía le quedan tres años de agandalle!

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