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El consumo en el Premio Nobel de Economía / Sutilezas / Yolanda de la Torre

  • Yolanda de la Torre Valdés

Considerado uno de los pilares del capitalismo, Adam Smith, al hablar sobre consumo alguna vez expresó lo siguiente: “El consumo es el único fin y propósito de toda producción y los intereses del productor solo merecen atenderse siempre que sean necesarios para promover los del consumidor”, es decir que ponía a consumidoras y consumidores al centro de los ciclos económicos, algo que por ciertas épocas o temporadas hay quienes parecen querer olvidarlo, pero que regresa con tal fuerza que no se le puede ignorar, finalmente, todos somos consumidores, desde el momento mismo de nuestro alumbramiento, hasta el final de nuestros días.

Algo que a lo largo de los años ha llamado la atención respecto a la forma en que se ha otorgado el Premio Nobel de Economía, es que la Academia Sueca de las Ciencias de alguna forma ha definido tendencia en cuanto a las diferentes formas de manejar la economía del mundo, de acuerdo a quienes ha entregado el prestigiado galardón.

Cabe recordar que en los años 90, tiempos en que el llamado liberalismo social era defendido a capa y espada, concretamente en el año de 1995, el Premio Nobel de Economía fue dado a Robert Lucas, quien desarrolló y aplicó la hipótesis de las expectativas racionales, lo que le llevó a transformar el análisis macroeconómico, algo que a su vez hizo que lograra profundizar la comprensión de las diferentes políticas económicas.

Tiempo más adelante, concretamente en la década pasada, la tendencia se dirigió hacia esquemas que permitieran la formación de micro y pequeñas empresas en algunas de las naciones más desposeídas del orbe. En tal contexto, en el año 2006 la Academia Sueca determinó distinguir con el Premio Nobel de Economía a Muhammad Yunus, a quien se le conocía como “el banquero de los pobres”.

Pero, finalmente, algo que no se puede dejar de lado es que sin consumidores, no hay proceso económico que pueda existir, por lo que resulta de la más alta prioridad brindarles atención, ya que finalmente somos tales todos y cada una y uno de los seres humanos que habitamos el planeta.

En tal contexto, precisamente es que en el presente 2015, la Academia Sueca de las Ciencias determinó conceder el Premio Nobel de Economía al escocés Angus Deaton, por el análisis que hizo del consumo, la pobreza y el bienestar, temas profundamente ligados entre sí y que siendo adecuadamente conducidos pueden operar en función de una mejor calidad de vida para la población global.

Cabe recordar que hace apenas una semana se dio a conocer que la pobreza extrema en su escala global, por primera vez desde que se tiene registro, bajó del 10 por ciento de la población total del planeta, llegando a un 9.7 por ciento, siendo tales tres puntos porcentuales que implican a millones de personas que hoy ya tienen acceso a una mejor alimentación.

En la Universidad de Princeton, donde recibió la noticia de su premiación, Deaton expresó que así como muchos otros economistas, sabía que esto era una nueva posibilidad, destacando la felicidad por recibir el galardón. Por su parte, la Academia Sueca de las Ciencia destacó que el trabajo de Angus Deaton era una gran influencia en la toma de decisiones políticas, ayudando a señalar cuáles son los grupos sociales que se ven afectados por un incremento al Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre los alimentos.

Baste recordar que, precisamente, el tema señalado, ha sido uno de los más polémicos y sensibles en México al menos durante los últimos dos decenios. Razón más que suficiente para que apreciemos la importancia que tiene que Angus Deaton haya recibido el Premio Nobel de Economía.
*Diputada Federal por el Estado de Durango

yolanda.delatorre@congreso.gob.mx

@yoladelatorre