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El debate en EU y México en torno a beneficios o perjuicios del TLCAN (I)

  • Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

Llama especialmente la atención el hecho, contradictorio y de fundamentos incompatibles, de que existen fuertes quejas en contra del Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN-NAFTA en ambos lados del Río Bravo. Uno de los postulados que mayor atractivo electoral y más seguidores le ha ganado al republicano Donald Trump es precisamente su declarado repudio a ese pacto que suscribieran el 17 de diciembre de 1992 el republicano George Bush padre, el conservador canadiense Brian Mulroney y Carlos Salinas de Gortari.

Además de Trump el NAFTA ha tenido la frontal oposición de quien, en su condición de aspirante a la candidatura presidencial del Partido Demócrata, se declarara “socialista”: Bernie Sanders. Por su lado Hillary Clinton, ante la presión de los amplios sectores que repudian al Tratado, ha asumido una postura inestable o ambigua al respecto. En 2007 declaró a la revista “Time”: “Creo en los principios generales implícitos en el TLCAN, pero lo que hemos aprendido es que tenemos que conducir una más ruda negociación”.

Por otro lado, en México también hay múltiples representantes, en especial de nuestra falazmente denominada “izquierda”, que igualmente se oponen al TLCAN. En suma, ni muchos norteamericanos ni muchos mexicanos parecen estar muy contentos con el Tratado. Los opositores estadunidenses consideran que ha perjudicado su economía y ha beneficiado más a México, mientras que los paisanos opositores sostienen exactamente lo contrario. Imposible que ambos bandos puedan tener razón.

Para tratar de comprender mejor esta problemática disyuntiva, partamos del principio postulado por el brillante economista mexicano José Luis Calva Téllez, quien explica que la balanza de cuenta corriente revela y pone en evidencia el nivel de competitividad del aparato productivo de un país. Si en sus intercambios de bienes y servicios con el exterior tiene una balanza deficitaria, significa que consume más de lo que produce, si la cuenta corriente se muestra superavitaria refleja que produce más de lo que consume, y si está en equilibrio manifiesta que consume tanto como produce.

Quizá contribuya a comprender mejor este fenómeno si lo ponemos en paralelo a lo que sucede con una economía personal o familiar. Una balanza de cuenta corriente deficitaria sería el equivalente a cuando alguien gasta más de lo que gana, mientras que una superavitaria se traduciría en que gana más de lo que gasta. El primer caso revelaría la existencia de falta de competitividad productiva y el segundo de alta competitividad.

Pues bien, al analizar la significativa evolución de la balanza de cuenta corriente entre EU y México nos encontramos con reveladoras cifras concretas y con el hecho de que con anterioridad a la entrada en vigor del TLCAN, el 1 de enero de 1994, dicha balanza nuestra con EU era tradicionalmente deficitaria, mientras que a medida que avanzaba el TLCAN se fue volviendo ampliamente superavitaria.

Otra cara especialmente significativa de la balanza de cuenta corriente radica en que cuando constatamos un déficit, significa que una mayor cantidad de bienes y servicios que consumimos son producidos en el extranjero y por tanto generan empleos en el extranjero, mientras que una balanza superavitaria refleja que al exportar más de lo que importamos, tendemos a generar mayor número de empleos o al menos más productivos al interior del país que en el extranjero.

Lo que constatamos durante casi toda la vigencia del TLCAN es que hemos estado logrando un considerable superávit de cuenta corriente con EU, con los que realizamos alrededor del 80 por ciento de nuestros intercambios internacionales. Y es precisamente esa favorable balanza la que nos ha permitido financiar, al menos en parte, el enorme déficit y falta de competitividad que padecemos frente al conjunto de casi todos los países desarrollados y frente a algunos de enorme pujanza, como China. Pero en realidad no ha sido la dinámica propia del TLCAN la que nos ha brindado esa estupenda ventaja, sino otra razón, pero eso lo tendremos que dejar para el próximo lunes.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

Nuestra balanza de cuenta corriente superavitaria con EU ayuda a la creación de empleos.