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El debate por el mundo

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villarrelo Reza

El conocimiento va más allá de la percepción. Conclusión a la que se llega después del primer debate presidencial Clinton-Trump en el que Hillary demostró su preparación e inteligencia frente a un Donald grotesco y desconocedor de la alta política.

Señalado como un gran espectáculo por el interés mundial pero sobre todo porque se veía como una arena de box entre los dos contendientes, resultó un enfrentamiento civilizado, con temáticas y respuestas esperadas; sin sorpresas, por lo pronto y en espera a los que tendrán lugar el próximo mes, sin que necesariamente sean definitorios en el electorado.

Más contundente y sobre todo ecuánime, ante las provocaciones, fue Clinton, quien estuvo a la altura de lo que se espera de un probable jefe de Estado, y del cual dependerá en gran medida el futuro del mundo.

Para México resultó vital escuchar que el candidato republicano se mantiene en su posición antimexicana comprobada ante los más de 100 millones de personas que, según los cálculos, presenciaron el debate. Tal vez aquí, en ciertos círculos, no se aprecia de ese modo, pues sobre todo se argumenta que no necesariamente con la demócrata le iría mejor a México.

Por lo menos haberla escuchado a Hillary en una posición de respaldo al TLC abre la posibilidad de que en su momento se puedan negociar mejores condiciones para México, pues en la relación asimétrica existente, es Estados Unidos el que ha obtenido las mayores ventajas, aún con los argumentos en contra que esgrime Trump.

No podemos apartarnos de temas que se aprecian más internos, como el de la nacionalidad de Barack Obama, aunque Trump haya dado la apariencia de reconocerlo como estadunidense; porque lo que en realidad refleja es una posición racista como lo exhibió Hillary y que se amplía a la comunidad afroamericana que ha sido nuevamente punto focal de ataques recibidos en varias poblaciones de Estados Unidos. Y si nos extendemos más, ello llevaría a hablar de los discriminados latinos.

Otro aspecto a destacar particularmente y que nos atañe a todos, es el tema de la seguridad pública, así como la internacional, por las repercusiones e impactos de personas y grupos fuera de control que representan o no al Estado Islámico y cuyo efecto se resiente en todos lados.

Si hay un cierto optimismo en México, no lo es en otros países: las reacciones de los partidos de derecha y más conservadoreshablan del “peligro” que representa Hillary. En esta línea será un gran compromiso, de la que deseamos sea la futura presidente, responder a las expectativas que muchos están poniendo en ella.

En definitiva, los tiempos cambian y si como lo esperamos la elegida sea Hillary, se desplegará una nueva época de la política mundial única por el hecho de ser la primera mujer en asumir un poder de esa naturaleza. ¿Hasta dónde la dejarán?

Por eso se impone desarrollar una diferente estrategia bilateral desde ahora, aunque los temas sean prácticamente los mismos. Es un factor fundamental para la definición de candidatos para el 2018.