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El dólar y el petróleo vs. “El Chapo” / Federico A. Ling Sanz Cerrada

  • Federico Ling Sanz

Durante los días que terminan de la semana solamente un tema estuvo prácticamente vigente en todas las primeras planas y los encabezados de los noticieros de radio y televisión: la captura del “Chapo” Guzmán. En mi colaboración anterior discutimos sobre los efectos que esto podría tener, y los posibles escenarios una vez que el capo de la droga fue aprehendido por tercera vez y llevado al penal de “El Altiplano” (de donde se fugó). Ahora bien, la pregunta que todos nos hacemos es: ¿qué sigue? Pero no como la semana anterior, en términos del proceso de Joaquín Guzmán Loera, sino qué sigue para nosotros, los mexicanos, el país, las cosas en la nación, etc.

Creo que hay dos noticias que tenemos que tener en consideración porque se hablará largo y tendido de ellas. La primera es la apreciación del dólar frente al peso (al momento de escribir este artículo la divisa alcanzó un máximo histórico de 18.42 pesos por dólar). Por supuesto que esto no es atribuible necesariamente a un mal desempeño de la economía nacional, sino a una situación generalizada global que ha causado estragos para muchos. Lo segundo que hay que considerar como nota relevante es la caída (nuevamente) en los precios del petróleo. El último reporte que leí reseñaba que el precio del barril del crudo estaba en menos de 22 dólares por unidad (es decir, abajo del costo de producción). Ahora bien, como lo han mencionado muchos analistas financieros últimamente, el aumento en el tipo de cambio está correlacionado directamente con la caída en los precios del petróleo (pues hay menos dólares en circulación en el país). Además – y para rematar – el aumento en las tasas de interés de la Reserva Federal (FED) en Estados Unidos provoca que las inversiones se muden a la divisa norteamericana, en lugar de mantenerlas en pesos, por lo que la demanda de dólares va en aumento, y por consiguiente, su precio.

Ahora bien, ¿qué impactos tiene esto en la economía mexicana? Cuando pensamos en el precio del petróleo, lo primero que se me viene a la mente son las participaciones a los Estados. Nuestro presupuesto dependía en gran medida del petróleo y los excedentes petroleros (es decir, aquellas ventas por petróleo que superaban lo que se había presupuestado originalmente) se repartían a las entidades federativas, y con ello, los gobernadores tenían mucho margen de maniobra para muchas cosas. Ahora no es así, y resulta preocupante porque hay muchos programas que fueron considerados como “irreductibles” que estaban anclados en estos excedentes. Me refiero a programas educativos, de asistencia social, de alimentación, etc. No queda de otra, la economía de los estados y del país ha comenzado a “despetrolizarse” pues de otra forma, las consecuencias serían nefastas.

¿Qué se espera entonces? Creo que entre otras cosas, el Gobierno tiene que encontrar fuentes de financiamiento alternativo: los impuestos. Pero aquí es donde nos vamos a enfrentar al “paso de la muerte” (como dicen en la Charrería). Lo digo porque lo impuestos tienen que ser el mecanismo que provea al Estado de recursos, pero no a costa de los mismos contribuyentes cautivos de toda la vida. El Gobierno necesita ampliar la base fiscal y cobrarles impuestos a todos (especialmente a quienes operan en el comercio informal). Como se puede observar, hay muchos asuntos que requieren atención inmediata. Una vez capturado “El Chapo” Guzmán, no hay tiempo que perder. México tiene “momentum” y debe aprovecharlo porque las oportunidades no regresan. Nuestro país tiene que empezar a recuperar un poco de lo que ha perdido.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en análisis político y medios de información