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El enojo llega de pies a cabeza / Espiral de Conductas / Norma L. de Payro

  • Espiral de conducta: Norma Le Payro

EL que se enoja pierde(refrán popular)
De acuerdo con American Psychological Association, el enojo es un estado emocional que varía en intensidad. Varía desde una irritación leve hasta una furia e ira intensa. Está acompañada de cambios psicológicos y biológicos. Especifica que cuando una persona se enoja, la frecuencia cardíaca y presión arterial se elevan y lo mismo sucede con su nivel de hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina, inspiran sentimientos intensos con frecuencia agresivos, con conductas que permiten luchar y defenderse cuando alguien se siente atacado. De acuerdo con una recopilación de CAT Barcelona, el enojo se define desde distintas perspectivas: La Ira es un afecto que se experimenta como la motivación para actuar de manera que entristece, intimida o ataca a aquellos que se perciben como un reto o una amenaza (Gottschalk y col. 1963; Kennedy1992). La agresión es un acto verbal o físico deliberado que es interpretado por otros como destructivo (Gottschalk y col. 1963). La hostilidad es una actitud autoreportada como de disgusto, resentimiento o sospecha hacia el mundo o sus objetos (Gottschalk y col. 1963).La agitación es una inquietud motora tal como moverse y pasear de un lado al otro con tensión interna (Schatzberg y deBattista 1999). La disforia se refiere tanto al estado de ánimo depresivo como a la irritabilidad y también puede ser usada específicamente para referir un estado de ánimo patológico “estado de ánimo irritable” (Musalek y col. 2000). El descontrol episódico son arrebatos violentos con pérdida del control sobre el comportamiento agresivo por una provocación mínima (Campbell 1996). El Trastorno explosivo intermitente son episodios discretos del fracaso a resistirse a impulsos agresivos lo que conduce a agresiones graves o a destrucción de la propiedad (DSM-IV) (Asociación Norteamericana de Psiquiatría 1994). El trastorno explosivo intermitente son momentos súbitos de ira, surgidos de descargas autónomas y síntomas tales como taquicardia, sudoración, rubefacción y sentimiento de estar fuera de control. Estos ataques ocurren espontáneamente o en respuesta a una provocación y son experimentados por los sujetos como no característicos de ellos e inapropiados a la situación (Fava et al 1990). Un cuento de Javier Calles describe que un hombre sufría con gran frecuencia ataques de ira y cólera, así que decidió un día abordar esta situación. Para ello se fue al encuentro de un viejo sabio con fama de conocer la naturaleza humana. Cuando llegó a su presencia, habló de este modo: tengo ataques de ira, lo que me cuentas es muy interesante -dijo el anciano-. De todas maneras, para poder tratar bien tu problema es necesario que me muestres tu ira, y el hombre expreso es que cada vez que quiero mostrarla se va y el sabio expreso, -Creo que me has engañado. Si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela. Has subido a mi casa veinte veces y nunca has sido capaz de mostrarla. Esa ira no te pertenece. No es tuya. Te atrapa en cualquier lugar y con cualquier motivo y luego te abandona. Por tanto, la solución es fácil: la próxima vez que quiera
llegar a ti, no la recojas.