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El equipo radical de Trump

  • Abelardo Rodríguez Sumano

La agenda en marcha del equipo de Donald Trump, tiene un sesgo neo-autoritario, intolerante a la crítica de la prensa, las organizaciones y movimientos sociales, así como a la disidencia dentro del Partido Republicano y el Partido Demócrata en la Cámara de Representantes y el Senado.

A poco más de dos meses de funciones se puede atestiguar una ruptura de los protocolos de discrecionalidad con el establishment de seguridad e inteligencia de Washington, ruptura de los protocolos de la diplomacia y la construcción de alianzas estratégicas con súper poderes o regiones, ruptura con los preceptos de disidencia y representación democrática, y el respeto a la libertad de prensa de su propio país, ruptura del reconocimiento de visas a extranjeros, ruptura de la integración con América del Norte, ruptura de la relación estratégica con México, ruptura de los equilibrios de seguridad con China, ruptura de los procesos de integración comercial, ruptura de los equilibrios de la seguridad mundial, enfrentamiento visceral con el sistema judicial de su país.

En el selecto grupo de personajes que apoyan estos cambios de fondo se encuentran Jared Kushner-esposo de Ivanka, hija predilecta de Trump-, asesor principal, judío ortodoxo, arquitecto de la campaña publicitaria del magnate, egresado de la Universidad de Harvard, empresario inmobiliario y publicista; no requirió aprobación senatorial, alguien que se encuentra en la intimidad del círculo cerrado del nuevo presidente y con quien comparte la pasión por los negocios y el amor de su hija.

Por otra parte, el presidente seleccionó a Rience Priebus como jefe de Gabinete, exlíder del Comité Nacional Republicano, brazo vital al seno del Partido Republicano, un “insider” al poder en Washington y al pleno de toda la plana mayor e histórica del Partido Republicano.

En contra sentido a Priebus, Trump nombró a Steve Bennon, como asistente del Presidente y estratega en jefe, ideólogo del ultra nacionalismo blanco, publicista, exmilitar naval, egresado de la escuela de negocios de Harvard, vehículo natural a la extrema derecha, incluyendo el Ku Kux Klan. Bannon asegura un puente con el movimiento supremacista y patriota, el cual se remonta a la independencia de Estados Unidos en la misión de recuperar al conservadurismo cristiano.

Por último, Tom Bossert, asesor de Seguridad Interior y Contraterrorismo, exfuncionario de George W. Bush; cuenta con una experiencia imprescindible en la seguridad interior, la revolución tecnológica y amenazas transnacionales, etcétera.

Jared Kushner provee de un bastión emocional y certidumbre familiar y de intereses comunes. Priebus ordena la conducción de la política en los corredores partidistas de Washington y es por naturaleza antagónico de Steve Bannon, el estratega en jefe.

La incógnita que está en el aire es si Donald Trump y su equipo serán capaces de propiciar una guerra con China y escalarlo de adversario a enemigo, y que a México se coloque de un “problema” a un conflicto diplomático e incluso, militar en la medida que enfrenta a Irán, Corea del Norte y el Estado Islámico. Al parecer este camino se vislumbra suicida para una súper potencia; ya lo veremos en los próximos días, meses y años porque en ese decurso de la historia, perdemos todos.
Profesor-investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana. www.abelardorodriguez.com