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El exilio español

  • Mireille Roccatti

Mireille Roccatti
»si finis bonus est, totumbonum est»
Este año conmemoramos el 75º aniversario del arribo a nuestro país de los denominados “niños de Morelia”, algunos eran niños huérfanos de la guerra civil, otros, hijos de algunos combatientes republicanos que los ponían a salvo de las vicisitudes del conflicto bélico.

La segunda República Española, que terminó trágicamente el proceso democratizador de España, obligó a los republicanos a abandonar su tierra, ante la inminencia de perder la vida ante el ciego furor revanchista de los militares franquistas, que vencieron en la guerra civil con el apoyo logístico, militar y político del fascismo y el nacionalsocialismo, y la sordera, ceguera e incluso complicidad de las democracias occidentales: estadunidense, inglesa y francesa, principalmente.

México se destacó por su solidaridad con la Republica Española frente a los militares golpistas, a la cual auxilió con armas y fue uno de los pocos países de la Sociedad de las Naciones, que condenaron la grosera intervención militar del nazi- fascismo en el conflicto español.

Esta tragedia terminó por convertirse para nuestro país en un hecho afortunado, de los cerca de 30 mil exiliados que llegaron a nuestro territorio un 25 por ciento eran destacados intelectuales, que enriquecieron la cultura y la docencia. El resto, en su mayoría hombres de bien y de trabajo, pronto destacaron en la industria y el comercio. Inyectaron a nuestra sociedad sangre nueva, valores y pronto se volvieron mexicanísimos.

El exilio español fue durísimo, a la tragedia misma de abandonar la patria donde se ha nacido, derrotados y con la perdida en muchos casos de familiares cercanos, se enfrentaron a la indiferencia, o a la abierta hostilidad y persecución como sucedió con quienes esperanzados con huir a la cercana Francia -cuna de las libertades- terminaron encerrados en campos de concentración o casi esclavizados en pelotones de trabajo en los caminos franceses. México, acudió en su ayuda y hombres como: Gilberto Bosque, Daniel Cossío Villegas, pudieron salvar la vida centenas o miles de españoles. Citarlos aquí es un homenaje mínimo a su grandeza y calidad humana.

España se desangró de talento y nobleza. La gran mayoría de la sociedad acogió y apoyó a los exiliados, que arribaron a nuestras costas, a bordo de los buques: Sinai, Ipanema y Mexique; y quienes, en voz del gran filósofo José Gaos, se convirtieron en trasterrados, en oposición al concepto de desterrados. Unas de las Instituciones culturales que debemos al exilio español, son la “Casa de España” hoy Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica.

El México de hoy sería distinto sin el aporte luminoso de los trasterrados españoles. Recordando al poeta: España en el recuerdo; México en la esperanza.

 

*”Si el final es bueno, todo es bueno”