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El éxito de las alianzas

  • René Arce

René Arce

Los resultados en los Estados donde se eligieron gobernadores el pasado 5 de junio, demostraron el deseo de la sociedad por impulsar cambios en los sistemas políticos locales, dichos cambios los hicieron de forma democrática, confiando nuevamente en los partidos políticos. El análisis de la votación debe ser por varias aristas, y en este artículo analizaré algunas.

El porcentaje de participación social mediante el voto fue mayor a las ocasiones anteriores, considerando solo elecciones locales de las entidades. Lo cual resalta dos factores: el primero, que la gente volvió a creer en el derecho al voto como la opción democrática para cambiar la realidad que se vive en varios estados; el segundo factor es que el total de votación del PRI es un valor casi inamovible, el llamado “voto duro o corporativo” tiene un margen determinado que se reduce drásticamente cuando hay mayor participación social. En otras palabras, a mayor participación social, menor porcentaje de voto para el PRI.

Este último factor es el que explica la derrota del PRI en la mayoría de los Estados, así como que dicho partido tiene claro que cuando la gente sale a ejercer libremente su votación, no lo hace por ellos, de ahí la guerra sucia para desalentar la participación política de la ciudadanía en las votaciones de Tamaulipas, Veracruz o Quintana Roo.

El otro partido que analizaré será el PRD, donde hay que resaltar que cada grupo y líder del partido debe asumir responsablemente los resultados de las elecciones. Empezando por el presidente Agustín Basave, quien demostró que en el análisis y la ruta que planteó al tomar el partido eran correctas. La política de las alianzas contra el sistema era apropiada porque era la única vía de vencer al PRI y sus aliados; por cuestiones ajenas al presidente, no hubieron alianzas de izquierda; por lo que la alianza con el PAN se volvió viable de acuerdo al último congreso del PRD. La capacidad de interlocución y negociación quedaron manifiestas al poder haber acordado Basave con una cantidad importante de alianzas PRD-PAN para las elecciones, así como haber formado la alianza ganadora en Quintana Roo desde cero, Estado que desde su fundación no ha conocido otro partido en el Gobierno y ahora tendrá alternancia.

Las expresiones del partido deben ser quienes hagan un análisis más a conciencia de los resultados, las disputas internas que no se basaron en líneas programáticas e ideológicas, llevaron a elegir a candidatos erróneos, perdiendo Oaxaca y Zacatecas, estados donde al inicio del proceso interno, el PRD los podría haber ganado. También esa visión corta y conformista de líderes, impidieron al PRD apoyar a un personaje como Javier Corral, quien históricamente demostró ser un ferviente opositor al régimen y al último gobernador priísta. Las expresiones también deberán hacerse responsables de los candidatos que pusieron en la mayoría de los estados donde el partido se volvió simple espectador, no porque no exista perredismo en los estados, sino porque entre las expresiones se han excluido sistemáticamente estatalmente para generar “feudos” que ahora vemos que su valor electoral del feudalismo perredista no alcanzó ni para generar el cinco por ciento de la votación.

Los retos como PRD en el corto plazo deberán ser: definir si las expresiones prefieren sus pequeños privilegios o si se dan cuenta que el partido está primero que las expresiones y que México está antes que el partido, demostrando que cuando nos unimos y ponemos por delante los valores democráticos, el PRD gana. En segundo lugar, deberá exigirles a los candidatos ganadores de las coaliciones, que marquen diferencia positiva en sus gobiernos. Con ejemplos concretos de buen Gobierno se justificará, mediante hechos, la política de alianzas. No habrá discurso, estructura o guerra sucia que pueda con el buen ejemplo que pongan los gobernadores de alianza rumbo al 2017 y 2018.
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