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El frágil hilo de la no violencia

  • Alejandro Díaz

Alejandro Díaz

Hilar fino no es fácil y el Estado mexicano no está acostumbrado a hacerlo, ya lo vimos en Nochix-tlán. Dice buscar que la ley se cumpla, pero emplea métodos atípicos. Se sabe con autoridad, pero a la hora de aplicarla no la usa cediendo a la presión, o bien, recurre a la violencia para hacerse obedecer.

Es obligación del Estado cumplir la ley y hacerla cumplir. No hay excusa que lo exima. Debe usar el diálogo y la negociación, pero si éstas no dan resultado, está obligado a usar la fuerza, no la violencia, para hacerla cumplir. La autoridad debe ser paciente en extremo para dar oportunidad a la negociación antes de recurrir a otras medidas. Pero llegado el momento, debe hacer cumplir la ley.

Los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) llevan meses manifestándose en y bloqueando carreteras importantes, en especial en el Estado de Oaxaca, limitando el libre tránsito de bienes y personas. Han dado a conocer su movimiento en todo el país e incluso en el extranjero, y ya todo mundo habla de ellos. Al mismo tiempo le han hecho la vida imposible a los habitantes de pueblos y ciudades al impedir un adecuado abastecimiento. Lo han hecho abusando de la tolerancia (y la permisividad) de la autoridad local y de la federal.

Las acciones de la CNTE han llegado al límite de lo tolerable y si bien dicen querer sostener el diálogo, mantienen los bloqueos e impiden la normalización de la vida en esos estados. Están obligando al Estado a utilizar su facultad del monopolio de la fuerza, sin embargo, las autoridades tienen que tomar en cuenta que el uso desmedido de la fuerza pública o el que haya víctimas fatales pudiera conducir a un rechazo nacional y a la multiplicación de los conflictos.

Si los maestros defendieran el nivel educativo o lucharan por un mejor nivel de vida, podrían entenderse sus anhelos, pero en Oaxaca y Chiapas la educación alcanza los niveles más bajos del país al tiempo que sus maestros muestran el menor nivel de asistencia y sus líderes los ingresos más altos de todo el sistema educativo. Defienden un modo de ganarse la vida que es inaceptable.

El Gobierno federal está obligado a ejercer la máxima prudencia para resolver el caso. Ya está claro que el diálogo no va a progresar. Lo que solicita la CNTE no puede ser aceptado, y ésta manifiesta que seguirá con los bloqueos hasta que no se deroguen las disposiciones de la Reforma Educativa. Lo que queda, a menos de que exista una propuesta novedosa poco probable, es que se ordene a la fuerza pública desalojar los bloqueos a carreteras. Como ya saben que se enfrentará a una resistencia armada con al menos bombas molotov, deberá ir preparada para inhibirla sin derramamiento de sangre. Tarea difícil la de la no violencia pero imprescindible para mantener la paz pública y el mínimo Estado de Derecho.
daaiadpd@hotmail.com