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El futbol: nuestro karma

  • Francisco Fonseca

El país vive en un ambiente de desesperanza, de depresión, de crisis nerviosa, todo ello producido por el desempleo, la carestía de la vida, la inseguridad, la falta de educación, la pobreza extrema de millones de conciudadanos, etc. El problema de menor importancia es el futbol, que también tiene lo suyo. Es la tragedia del futbol mexicano.

Ese futbol mexicano del que todo el mundo habla y que es el alimento espiritual del pueblo y a la vez es su karma, su pasión, su desahogo. Ese futbol, deporte de multitudes que paraliza las actividades y que produce manifestaciones de júbilo o de desasosiego. Ese futbol que para de cabeza a los habitantes de cualquier país que se precie de practicarlo con buen tino. Ese futbol que llena las páginas de periódicos y revistas y todas las señales de la televisión y de la radio. Ese futbol que es el opio de los pueblos.

En la tragedia del futbol mexicano, siempre estamos pendientes de las mediocridades en que se ve envuelta nuestra selección nacional. Después de las pobres actuaciones que regularmente han tenido, destaca la participación en la Copa Confederaciones. Y dije pobre actuación porque es una vergüenza total el abandono de los directivos y los jugadores que se dedican más a la molicie y al buen vivir, que a practicar el deporte que supuestamente aman.

No es de sorprender que México haya pasado, como su máximo límite, a solo semifinales. No presumo de sabio, pero se puede ver que no existe una infraestructura deportiva, no solo en el estado mexicano sino en los clubes de futbol que son los que primeramente deberían estar interesados en las fases primaria y secundaria de la estructura deportiva en el país. La infame Federación Mexicana de Futbol debería exigir a todos y a cada uno de los propietarios de clubes de futbol del país, que organizaran a fondo sus “criaderos” de jugadores, capacitando a sus equipos de ligas infantiles, juveniles y demás existentes previas a la profesional. Como lo hacen los clubes argentinos y los españoles preparando a sus fuerzas inferiores.

Desafortunadamente, la Federación y las televisoras utilizan la pasión del aficionado para provocar que decenas de empresas comerciales inviertan, la venta de anuncios en radio y televisión fue mayúscula durante estas dos semanas. Vimos una y otra vez y otra vez y otra más, la promoción de productos comerciales. Lo importante es comprar, consumir, gastar para que se enriquezcan más los dirigentes. “Gaste, gaste, consuma, consuma”, es el lema de la actualidad. Son los anuncios de un futbol inflado, que funciona como el circo que las masas digieren.

Hoy nuestra selección dista mucho de ser aquella que dio buenos y relucientes encuentros cuando ha sido campeona de Concacaf, campeona de la Copa Confederaciones y subcampeona de la copa América. Hoy nuestra selección sigue contando con su técnica de hace cincuenta años, técnica que ya otros entrenadores y equipos la conocen. Las estrategias son el elemento básico para conformar un equipo mundialista. Hoy sabemos que nuestra selección de futbol es de oropel.

Para finalizar debo decir que mientras que el duopolio televisivo, quite y ponga a federativos, entrenadores, capacitadores, técnicos y jugadores, no tendremos nada que hacer en este deporte maravilloso que engrandece a una nación, que motiva a toda la ciudadanía, que despierta la pasiones más acendradas. Lástima que hoy por hoy, solamente contemos con un diminuto equipo de ratones vestidos con los colores nacionales que nos producen vergüenza y desolación, ni siquiera esperanza. Seguramente obtendremos en las siguientes justas medallas de latón.

pacofonn@yahoo.com.mx