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El gasoducto de Nestlé, un madruguete

  • Rebecca Arenas

En medio de las protestas de inconformidad de los vecinos de Xalapa, el ayuntamiento de esa capital, presidido por Américo Zúñiga, aprobó la semana pasada, a puerta cerrada, la construcción de un gasoducto de 12 kilómetros de la empresa Gas Natural Noroeste que atravesará los municipios de Xalapa, Emiliano Zapata y Coatepec, para abastecer de gas natural a la planta de la trasnacional Nestlé.

En rueda de prensa, el alcalde Zúñiga Martínez informó que el proyecto ya cuenta con las autorizaciones y dictámenes de la Comisión Reguladora de Energía, de Pemex y de las secretarías estatales correspondientes. Si bien reconoció que al ayuntamiento que encabeza solo le corresponde otorgar los permisos para la construcción del gasoducto, y será la empresa encargada de construirlo Gas Natural Noroeste la responsable de hacer la reparación de daños a las distintas arterias, y a las autoridades federales llevar a cabo la supervisión del mismo.

Las razones de  Zúñiga Martínez en el sentido de que el gasoducto equiparará a Xalapa con importantes ciudades como Guadalajara y Monterrey, solo ha exacerbado el enojo de la gente,  que recuerda la tragedia de la Ciudad de Guadalajara en 1992, que cobró cientos de vidas y miles de heridos, al igual que otra docena de siniestros de gasoductos subterráneos que han enlutado a pueblos enteros; evidencias contundentes de que construir gasoductos justo donde vive la gente es un altísimo riesgo. Imagine el lector a los voraces huachicoleros haciendo de las suyas en torno al gasoductoque atraviesa Xalapa. Una auténtica bomba de tiempo.

No se trata de oponerse a la modernidad, pero sí a riesgos irresponsables que pueden evitarse dando un trazo distinto al gasoducto para que libre las zonas habitadas por gente. Pero como ello significa mayor costo y mayor tiempo para las partes involucradas, el alcalde Américo Zúñiga decidió apoyar a la trasnacional, asegurando a los inconformes que no habrá riesgos para la población, cuando él no tiene el conocimiento técnico para hacer tal afirmación, ni las atribuciones legales para llevar el seguimiento de la construcción, ni el mantenimiento del gasoducto.

Dado que la administración municipal de Américo Zúñiga va de salida, por elemental ética pública no debió de aprobar la construcción del gasoducto dejando a quien le suceda un compromiso tan ríspido que repudia la ciudadanía.

La animadversión de los habitantes de Xalapa en torno al gasoducto de la Nestlé se ha tornado unánime, ya que en ningún momento se consultó a la población, constituyendo su aprobación un auténtico madruguete en perjuicio de los habitantes de la capital veracruzana.

En la víspera de las elecciones municipales, la actuación del alcalde de Xalapa ha exacerbado el repudio del electorado hacia su partido el PRI, que ya venía en picada tras la zaga de excesos y desvíos de gobernantes priistas que devastaron al Estado. Escenario desafortunado para los tricolores, que hoy se debaten pensando en las razones de peso o ¿de pesos? que tendría el alcalde de Xalapa para actuar así. Vergonzoso y lamentable.

rayarenas@gmail.com

@RebeccArenas