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El Gobierno federal está amarrado de manos

  • Héctor Tenorio

Héctor Tenorio

Estamos en la antesala de una crisis institucional que determinará la sucesión presidencial. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, podría quedar descartado en el 2018; el 11 de julio sostendrá un diálogo (de sordos) con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Vale la pena recordar que la primera mesa de negociación que había establecido con los docentes nació muerta al ser convocada para no empañar la visita a Canadá del mandatario, Enrique Peña Nieto, quien aseguró que la derogación o abrogación de dicha reforma no corresponde al Ejecutivo, dejando la responsabilidad en la Cámara de Diputados. La baja popularidad del huésped de Los Pinos indica ser prudente. Hace cuatro meses el 56 por ciento de la población reprobaba su gestión y ahora ese indicador aumentó a 63 por ciento, paralelamente, el segmento que avala su trabajo pasó de 32 puntos a 29 puntos.

Queda claro que el Gobierno se dio un tiro en el pie al autorizar la represión en Nochixtlán el pasado 19 de junio, dejando un saldo de 11 muertos y más de 100 heridos, según un primer recuento de los afectados, (ahora han tenido que iniciar las pláticas, el Senado de la República instaló formalmente la Comisión de Seguimiento y la PGR atrajo la investigación.). Las autoridades creyeron que el uso de la fuerza disuadiría a los opositores y solo radicalizaron las protestas, que exigen derogar la Reforma Educativa, además de buscar que se desplome la administración a quien se le está dificultado romper los intermitentes bloqueos carreteros del magisterio en Chiapas y Oaxaca, sin que todo el país termine incendiándose. El conflicto ha ido extendiéndose en Nuevo León, Michoacán, Guerrero, Baja California, Baja California Sur, Hidalgo, Tabasco, San Luis Potosí, Veracruz y la Ciudad de México. Los maestros han demostrado una gran capacidad de amotinarse a la menor provocación pero no saben qué hacer después.

Sin embargo, el malestar social carece de rostro, todavía no aparece quien pueda aglutinar el descontento que intenta generar una ruptura con el statu quo. No se descarta que el liderazgo surja del magisterio, aunque es poco probable, ya que es un sector desgastado y desprestigiado. A pesar de esto la dinámica de confrontación ira escalonando; en Oaxaca el 4 de julio integrantes de la Sección 22 de la CNTE tomaron plazas comerciales. Tales acciones están alejadas de la estrategia de Andrés Manuel López Obrador, que plantea los cambios de manera pacífica y democrática. Lo que le convendría al tabasqueño, es que las elecciones fueran en este momento: las ganaría. No obstante, en dos años el escenario político habrá cambiado.

De la tres reformas estructurales: energética, hacendaria y educativa, ésta última es la menos necesaria del proyecto neoliberal. Los tecnócratas debieron calcular que no era posible que colaboraran los maestros afectados en sus derechos laborales y sus prebendas políticas. El proyecto del Gobierno federal corre el riesgo de irse a pique, el crecimiento económico que prometieron, nunca llegó; la gente se siente engañada. Después de los resultados electorales del 5 de junio el PRI va la deriva y el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña, podría convertirse en candidato presidencial, ya que cuenta con el respaldo de Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público, además de Aurelio Nuño Mayer, titular de la Secretaria de Educación Pública. Quienes se oponen a esto son los exoperadores de Peña Nieto, el exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira y el expresidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivera, que no descarta encabezar la rebelión contra el dedazo presidencial.
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