imagotipo

El gran acuerdo nacional / Razón de Estado / Joaquín R. Narro Lobo

  • Joaquín Narro Lobo

Quizá una de las primeras acciones que al inicio de su Gobierno le valió reconocimiento y confianza al presidente Enrique Peña Nieto, fue el acuerdo entre las distintas fuerzas políticas para definir una serie de prioridades nacionales que todos habrían de apoyar para la construcción de un México distinto al de diciembre de 2012. El Pacto por México, esa suma de voluntades políticas del Gobierno con el PRI, el PAN, el PRD y el PVEM, sirvió no solo para dar estabilidad a un inicio de gestión turbulenta, sino principalmente para definir cuáles serían las grandes apuestas de un Gobierno que, si bien no era de coalición en la forma mediante la incorporación de la oposición en puestos y cargos, si lo estaba siendo en la práctica al tomar como parte de su agenda las preocupaciones y necesidades de las principales fuerzas políticas.

Hoy estamos a menos de dos años del inicio de las próximas campañas presidenciales, de diputados y senadores, así como de múltiples gubernaturas, congresos locales y ayuntamientos. En dos años, el país estará inmerso en una vorágine de propuestas políticas que lo mismo pretenderán resolver los problemas históricos de la nación mediante la creación o modificación de leyes, que lograr el despegue económico del país mediante programas que apuesten a los éxitos obtenidos en otras latitudes. Seguridad, educación, combate a la pobreza, respeto a los derechos humanos, crecimiento económico, sistema de salud, seguridad social, apoyo al campo, entre un largo etcétera, serán los rubros de los que escucharemos una y mil propuestas.

La duda que me carcome es si no valdría la pena, antes de pelearnos por saber quién ocupará la presidencia, sentarnos a discutir el México que queremos no para los próximos 6 años, sino para los próximos 20, 30 o 50 años. ¿No sería conveniente que antes de que definieran a sus candidatos, construyeran sus plataformas electorales y diseñaran sus estrategias para la obtención del voto, los partidos políticos fueran convocados por los ciudadanos para discutir y definir, de cara a la sociedad y con el compromiso de empresarios, iglesias, universidades, medios de comunicación, sindicatos y, en general, de todos aquellos que juegan un papel preponderante en la construcción de lo que como país somos, qué es lo que queremos para nosotros y las próximas generaciones en cada uno de esos temas?

Como ciudadano de a pie, a mí me resultaría sumamente interesante que antes de descalificarnos en una campaña llena de ataques, infamias, mentiras, filtraciones, espionaje y carretadas de lodo, nos pusiéramos de acuerdo sobre lo básico. Una gran plataforma nacional de los grandes temas y de la que ningún posible futuro presidente, legislador, gobernador o alcalde se pueda salir. Un gran acuerdo nacional que defina la ruta a seguir con la democracia y la transparencia; la igualdad de género; el respeto a los derechos humanos; la universalización de la salud; el aumento en la calidad y cobertura educativas; el destino del petróleo, el gas y los hidrocarburos; la generación de empleos, y todo aquello que en una campaña electoral se convierte en moneda de cambio por un voto. ¿Quién se atreve?

joaquin.narro@gmail.com   Twitter @JoaquinNarro