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El gran desafío que enfrentan las nuevas generaciones / Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

Vale la pena poner atención en cómo está evolucionando o involucionando la distribución del ingreso y la conformación de las clases sociales en EUA porque de alguna manera se trata de una sociedad que representa una punta de lanza de la forma en que se están desenvolviendo los procesos de cambio en las colectividades modernas y se puede convertir en una pauta de las tendencias prevalecientes que otros países tienen en perspectiva. Además, poner la atención en ese ámbito tiene la ventaja de que se puede disponer de amplios estudios que marcan con buen nivel de precisión cuáles son tales tendencias.

A partir de ese supuesto será de utilidad reflexionar en torno a algunos datos sobre la evolución de la sociedad estadunidense que nos revelan las tendencias que se están manifestando en esa vecina nación, la cual en diversos aspectos marcha en la punta de la evolución tecnológica y por tanto en la punta de la evolución de trascendentes cambios en el conjunto de la sociedad. Se trata, como ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad de avances en los instrumentos y técnicas de producción que invariablemente traen consigo múltiples efectos positivos pero también repercusiones negativas con relevantes desafíos para el quehacer humano.

Concentrando nuestra atención sobre el crucial aspecto de la evolución en la distribución del ingreso y de la conformación de las clases sociales, comencemos por exponer cómo definen o lo que el Pew Research Center, la Oficina de Censos y la Directiva de Gobernadores de la Reserva Federal consideran como ingreso medio, propio de la clase media: el que abarca desde las dos terceras partes hasta el doble del ingreso nacional promedio obtenido anualmente por los adultos de un hogar de tres personas, lo cual iba en el año 2014 de 42 mil a 126 mil dólares.

Bajo esta definición la clase media estadunidense constituía el 61 por ciento de la población adulta en 1971, pero para el 2015 ya se había desplomado cayendo al 50 por ciento. Por su lado, la clase social de menores ingresos que en 1971 constituía el 16 por ciento de la población, se vio lamentablemente incrementada y llegó hasta el 20 por ciento en 2015. La clase de más elevados ingresos también creció y pasó del 4 por ciento en 1971 al 9 por ciento, mientras que la participación de la clase media baja y de la media alta permanecieron casi sin cambio.

De acuerdo con la misma fuente se vivió también otro muy significativo fenómeno: la clase media que en 1970 obtenía el 62 por ciento del ingreso total, su proporción se derrumbó hasta apenas el 43 por ciento en 2014. En contraste la clase alta, dominante en la prevaleciente dinámica concentradora del ingreso, dio el enorme salto en ese mismo lapso del 29 por ciento hasta el 49 por ciento, mientras la clase baja, con su aumento de población, vio reducido su ingreso del 10 al 9 por ciento.

Es de suma importancia percatarse de estas significativas tendencias que muestran un notable desplome en el ingreso de la clase media, en abierto contraste con un gran salto en el ingreso de la clase alta. Se trata de una expresión más de la marcada tendencia a la concentración del ingreso que está estrechamente vinculada con el avance de la tecnología, lo cual otorga predominio al capital, a la compra de avanzados elementos de maquinaria, equipos, transferencia e investigación tecnológicas.

La agudizada competencia en los mercados mundiales exige cada vez mayor competitividad, lo que a su vez está propiciando un mayor uso de capital para inversión tecnológica de vanguardia en grave detrimento del empleo de mano de obra. Crear un puesto en los sectores de mayor rentabilidad implica cada vez mayor inversión de capital y menor participación del trabajo humano. Se está así generando una cada vez más acentuada contradicción entre productividad y mano de obra: a mayor avance tecnológico mayor productividad y menor mano de obra; a mayor mano de obra y menor tecnología, menor productividad y rentabilidad.

El gran desafío para las nuevas generaciones les exigirá enorme creatividad y lo tendrán en cómo resolver esa grave contradicción entre capital y empleo que ya está presente, pero que seguirá acentuándose cada vez más, bajo un creciente riesgo de estallido de severos conflictos sociales. Ojalá el cielo y los dioses las iluminen.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell

Las clases medias se empequeñecen y las de menores ingresos se acrecientan, mientras las altas acaparan más riqueza.