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El homenaje que Jacobo nunca esperó

  • María Antonieta Collins

Desde Murrieta, California

Estoy en medio de una larga asignación en tiempo y distancia, volando de la costa este a la costa oeste, cuando de pronto en el chat de ex reporteros de “24 Horas” veo la portada del libro que plasma el homenaje de un grupo de reporteros a la vida de quien fue su maestro: Jacobo Zabludovsky que partiera hará un año, este dos de julio próximo.

Si hacer un libro de un solo autor es una hazaña, cuanto y más de cincuenta coautores cada uno con una visión cercana de su tiempo y en especial de algo que es común en todos: hablar del Jacobo que sentían suyo.

A los ex reporteros Phillippe Bac, Magdalena García de León, Ana Cristina Peláez, Juan Manuel Rentería, Rocío Villagarcía e Ivonne Frid les tocó la ardua tarea de la organización de lo inimaginable, aunque para Phillippe Bac la encomienda fuera del tamaño de una catedral: buscar la editorial y padecer las múltiples variaciones y correcciones que una casa editora impone, muchas veces sin gustarle al autor.

La idea surgió justo a la muerte de Jacobo, cuando el dolor hacia a todos los cercanos de quien llamábamos “EL JEFE” pensar en algo que honrara su memoria. Y así cobró vida “24 horas con Jacobo Zabludovsky -anécdotas y experiencias profesionales de sus colaboradores más cercanos.

Veo en la portada una foto del Jacobo que conocí. Joven, sagaz, extraordinariamente culto. Es cuando hago cuentas y veo que en aquel 1974 cuando llegué a la redacción de noticieros Televisa, Jacobo tenía cuarenta y seis años con toda la fuerza para crear y triunfar en lo que se proponía. Era un hombre joven, dinámico, capaz de innovar y buscar que la noticia fuera el centro y no él.

Capaz de dar las lecciones que hasta hoy me repito. Una de ellas: “Explíquenle al auditorio lo que sucede en donde ustedes reportan. Son los primeros en enterarse, el público no tiene obligación de saberlo. Para eso están ustedes ahí.”

La otra gran lección que funcionaba entonces y sigue vigente: “Usen palabras claras, cortas, mientras más cortas mejor.”

O la clásica frase ante una asignación que sonara imposible: “Ahí me cuentas como le hiciste”.

Es un libro donde el recorrido de reporteros, camarógrafos, asistentes y cercanos muestran la faceta de aquel hombre que exigía conocer de lo que se hablaba, y todo lo que Jacobo hacía para que la regla fuera observada rígidamente. El que no sabía, se tenía que ir.

Era el Jacobo que con un lápiz de madera calificaba el trabajo de quienes saldrían al aire en cada una de las emisiones de “24 Horas”. Aquel lápiz “Ticonderoga” nos marcó a todos y a él le dedico mi colaboración.

Pero como todas las cosas humanas, el diablo siempre mete la mano con omisiones que son solo eso, desafortunadísimas omisiones. Noto la de Amador Narcia, no solo cercano colaborador sino reportero y pilar de “24Horas” o la del camarógrafo Henry Stone que viviera con Jacobo la intensidad de algo que le apasionaba: los toros. En fin, que la empresa de armar a este grupo de alumnos en un examen final no era tarea fácil, pero que ya está.

¿Qué diría Jacobo al ver el libro?

Se emocionaría hasta las lágrimas al leer el prólogo del Lic. Miguel Alemán Velasco, su amigo de toda la vida, con quien compartió la aventura de la noticia por televisión en México. Pocos como nuestro adorado Lic. Alemán para conocerle.

Seguramente que donde se encuentre, Jacobo se está tomando el tiempo como siempre hizo en su gran amor por los libros, para revisar éste, el de sus alumnos, y seguramente que leerá cuidadosamente una a una cada colaboración, siempre con el lápiz de madera en mano para firmarlo con sus dos iniciales “JZ”que nos muestren que fuimos aprobados.