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El huracán Trump

  • Héctor Tenorio

  • Hector Tenorio Muñoz

El Gobierno federal intervino en el proceso electoral del vecino del norte en su búsqueda de abrir espacios de diálogo con los candidatos a la presidencia de Estados Unidos. No obstante, el mal manejo que se dio a la visita de Donald Trump, está acelerando los tiempos de la sucesión presidencial. Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación, continúa siendo la mejor opción para ser candidato del PRI en el 2018, a pesar de que hay un complot contra él. En contrapartida, su adversario Luis Videgaray Caso dimitió la de Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se le culpó de ser el artífice del encuentro. En su lugar quedó José Antonio Meade Kuribreña que todavía aspira a ser el abanderado del tricolor. El desaguisado diplomático molestó a la abanderada demócrata, Hillary Clinton, quien rechazó la invitación del mandatario antes de las elecciones de noviembre.

En pleno mes patrio, es lógico que en las calles existan reclamos contra el huésped de Los Pinos que se puso al servicio del candidato presidencial del Partido Republicano. Resultó ofensivo que el empresario estadunidense no se hubiera disculpado por sus declaraciones racistas, aunque en realidad lo que enfada es que nos vemos como una nación bananera. Este evento insólito solo podría encontrar un paragón histórico con lo sucedido el 14 de diciembre de 1994, cuando Hugo Chávez, que apenas había salido de prisión, viajó a La Habana donde lo esperaba el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Le dieron trato de jefe de Estado, naturalmente hubo un escándalo mediático. Sin embargo, este hecho no fue determinante para que el exmilitar venezolano se convirtiera años más tarde en presidente de Venezuela. ¿Sucederá lo mismo con Trump? Por lo pronto, se aproximó en las encuestas a su contrincante.

En este contexto, el Senado de la República, que tiene la facultad de analizar la política exterior del país, puntualizó que el encuentro entre el mandatario mexicano y el candidato republicano no puede ser considerado de índole privado. La oposición exige la remoción del cargo del ejecutivo, cuestión que no prosperará, la idea es dañar la imagen de los priístas. A pesar que faltan dos años para las elecciones, resulta difícil que el partido oficial gane la contienda electoral.

En otros sectores también hay movimiento, los empresarios que suelen cuidar sus propios intereses y generar empleos mal pagados, manifiestan su preocupación ante un eventual muro que divida a México y Estados Unidos, además de la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC). Temen perder sus privilegios, y de ahí la indignación frente al discurso del republicano que podría revertir, según sus cálculos, “la amistad” entre ambas naciones. A la ola de indignación se han sumado intelectuales que estuvieron vinculados a la promoción del voto útil que llevó a Vicente Fox Quezada al poder. Consideran un error histórico haber permitido el maltrato del incómodo visitante, pero omiten que desde 1982 nuestra política exterior ha privilegiado los intereses de los estadunidenses.

De igual modo, los medios masivos discuten con vehemencia el proceso electoral del 8 de noviembre. Si fuera por ellos votarían a favor de los demócratas. Deberían aprovechar su esfuerzo mental y reflexionar sobre la identidad nacional, cuyos pilares han sido sacrificados a nombre de la globalización. Mientras tanto, los connacionales que radican del otro lado del Río Bravo, sienten haber sido traicionados por las autoridades mexicanas. Es una exageración, pues olvidan que la mayoría están en esas tierras, producto de la corrupción y mediocridad de la clase política local que hoy debería rendir cuentas.
tenorio_hector@hotmail.com