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El impuesto al refresco no produjo el efecto deseado: Lorena Cerna | De carne y hueso | Sonya Valencia

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

Las opiniones están muy encontradas. Por un lado, estudios avalados por prestigiadas instituciones como el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Universidad de Carolina del Norte, dicen que como consecuencia de la aplicación del impuesto especial a las bebidas azucaradas, los mexicanos dejaron de consumir 4.2 litros de refrescos durante el 2014; pero por otro lado, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), asegura que el aumento al impuesto en las bebidas de alto contenido calórico no redujo su consumo.

“El Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) que el Gobierno Federal impuso desde enero de 2014 a los refrescos, produjo un efecto contrario al bienestar que se buscaba alcanzar entre la población”dijo durante una entrevista Lorena Cerdán, directora del Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo, (ConMéxico), organismo, que por cierto, fue quien financió el estudio del ITAM.

En contraposición, el titular INSP, Mauricio Hernández dijo que las compras de líquidos gravados disminuyeron en promedio 6 por ciento. Y de acuerdo con el estudio de la Universidad de Carolina del Norte, el impuesto reportó el mayor impacto en los hogares de bajo nivel socioeconómico, con un decremento promedio de 9 por ciento en las compras de bebidas azucaradas durante 2014, descenso que alcanzó el 17 por ciento en diciembre de ese mismo año.

Contrariamente, dijo Mauricio Hernández, las compras de bebidas no gravadas aumentaron en promedio 4 por ciento, debido, principalmente, a un aumento en la adquisición de agua embotellada. “Esto sugiere que los consumidores están sustituyendo bebidas azucaradas por bebidas saludables”.

Acompañado por los doctores, Tonatiuh Barrientos Gutiérrez, director del área de Salud Reproductiva del Centro de Investigación en Salud Poblacional del INSP, y Arantxa Colchero Aragonés, coautora del estudio e investigadora del Centro de Investigación en Sistemas de Salud del INSP, Mauricio Hernández señaló que este análisis se realizó a un año de entrar en vigor el impuesto especial, en enero de 2014.

Cabe destacar que los resultados del análisis del comportamiento de las compras de bebidas azucaradas en México, fue publicado en el British Medical Journal, del Reino Unido, una de las más prestigiadas revistas en el ámbito de la salud en el mundo.

LAS PRINCIPALES causas de muerte siguen siendo las enfermedades derivadas de la mala alimentación, al consumo de grasas y azúcares, y a la vida sedentaria, entre otros factores.

LAS PRINCIPALES causas de muerte siguen siendo las enfermedades derivadas de la mala alimentación, al consumo de grasas y azúcares, y a la vida sedentaria, entre otros factores.

Sin embargo y no obstante las fuentes citadas, ConMéxico, a través de Lorena Cerdán, asegura que estos estudios son muy discutibles, “porque el aumento del impuesto a bebidas calóricas no es el modo de evitar el consumo de estas sustancias, ya que se ha demostrado que produjo un efecto contrario al bienestar que se buscaba alcanzar entre la población. El aumento al impuesto a las bebidas de alto contenido calórico, no redujo significativamente el consumo de los mexicanos, toda vez que únicamente cayó 1.9 por ciento. Es más, de acuerdo con un análisis de ConMéxico, las personas que dejaron de consumir las bebidas con alto contenido calórico, comenzaron a comprar alimentos con igual o mayores calorías. La gente los sustituyó por aguas frescas con mayor contenido de azúcar, no por agua sola; e incluso con jugos, café y té con mucha azúcar.

Reconoció que en un principio los consumidores dejaron de comprar un poco, por el impacto que les causó el aumento en los precios, “pero dos años después, ya que se acostumbraron a pagar más, el consumo se ha recuperado”.

Agregó que para combatir la obesidad y, por lo tanto, evitar las enfermedades propias de este padecimiento, lo que hay que cambiar es el estilo de vida. Dejar a un lado la vida sedentaria y hacer ejercicio. “Yo suelo comer botanitas y tomar refrescos, pero hago mucho ejercicio por lo que estoy delgada”, afirmó.

El sobrepeso y la obesidad han ocasionado un importante incremento en la prevalencia de las enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión y el cáncer. En el año 2013, las principales causas de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares y diabetes, e indudablemente esto se debe a la mala alimentación, al consumo de grasas y azúcares, y a la vida sedentaria, además de otras circunstancias, entre las que está la cantidad de refrescos que consume el pueblo de México. De hecho, entre 1989 y 2006 el consumo de refrescos per cápita aumentó en 60 por ciento por lo que si el impuso al refresco ha logrado bajar aunque sea 1.9 por ciento, como asegura Lorena Cerdán, pues vale la pena porque por algo se empieza, ¿no cree?

/arm