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El irracional monto de nuestra reserva de divisas (I) / Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

A pesar de que desde el 9 de diciembre de 2014, es decir hace ya más de 14 meses, que nuestra banca central, el Banco de México o Banxico, ha estado recurriendo a subastar desde 52 hasta 400 millones de dólares diariamente con el propósito de satisfacer una demanda de divisas que rebasaba a la oferta de las mismas, tratando de disminuir así la presión contra el valor del peso, y a pesar de que en ello ha invertido o sacrificado unos 30 mil millones dólares, la reserva de divisas en poder del Banxico ha tendido a estabilizarse y ronda ahora los 175 mil millones de dólares (mmd).

Adicionalmente, es conveniente tener en cuenta que 52 o 400 millones es una cantidad relativamente muy pequeña, si tenemos en cuenta que, de acuerdo con el Banco Internacional de Pagos (BIS), las transacciones que se realizan en los mercados cambiarios y de derivados rebasan los 50 mil millones de pesos diariamente, es decir que la máxima suma que se llega a subastar no representa ni siquiera el 1 por ciento de las transacciones que se efectúan. Por ello la subasta promovida por la Comisión de Cambios puede tener muy ligeros efectos psicológicos pero no verdaderamente reales sobre dichos mercados.

Una razón fundamental de la reciente tendencia a la estabilización de las citadas reservas radica en que, de acuerdo con el criterio de sobrevaluación o subvaluación monetaria que promueve el talentoso economista de la UNAM José Luis Calva Téllez, centrado en el equilibrio, déficit o superávit de la balanza de cuenta corriente, hoy dicha balanza mexicana, rompiendo su añeja tradición, está comenzando a volverse superavitaria en lugar de deficitaria y por tanto el peso mexicano empieza a encontrase subvaluado en lugar de su longeva sobrevaluación, expresada en su déficit de cuenta corriente.

El efecto de esta subvaluación del peso en el mercado cambiario es que, por un lado, se encarecieron nuestras importaciones y por el otro se abarataron nuestras exportaciones, con lo cual se volvió más competitivo el aparato productivo mexicano tanto en el mercado interno como en el extranjero. Al sustituir importaciones por bienes y servicios mexicanos y al aumentar nuestras exportaciones, se está comenzando a propiciar un equilibrio o ligero superávit en nuestra balanza de cuenta corriente, lo que representa un novedoso mayor ingreso que salida de divisas. Ello propicia ahora que ya no se desplomen nuestras reservas internacionales.

Pero ese descomunal monto equivalente a 175 mmd en reservas de divisas está siendo empleado de una manera que es posible calificar de irracional e improductiva. El Banxico sostiene que ellas sirven para generar entre nuestros acreedores o potenciales acreedores o inversionistas extranjeros Ela percepciónl de que tenemos una moneda fuerte y  solidez en la posición financiera de nuestra economía para hacer frente a nuestras obligaciones con el resto del mundo, lo cual mejora la percepción del riesgo paíss para eventuales créditos e inversiones.

Pero resulta que esa gigantesca cantidad de divisas, para que sea considerada como tal tiene que mantenerse con un elevado nivel de liquidez y para que la inmensa mayoría de esa riqueza no quede ociosa y encerrada en las bóvedas de seguridad del Banxico, se depositan en los bancos centrales de sus países de origen, como sería el caso de la Reserva Federal (FED) en Notas del Tesoro estadunidense, que pagan rendimientos exiguos, casi irrisorios: las tasas de interés para reservas líquidas están apenas cercanas a 0.5 por ciento anual.

Si tenemos en cuenta que por otro lado, la deuda externa del sector público mexicano asciende, según datos de este mes de la revista Forbes, al equivalente a 158 mil 580 millones de dólares (cifra considerablemente mayor a la cantidad porcentual que esbozara el secretario Luis Videgaray Caso en reunión con senadores del PRI el pasado 29 de enero) y que por esa abrumadora deuda pagamos tasas de interés por lo menos seis veces mayores a las que nos pagan por compra de Notas del Tesoro, uno tendría que preguntarse ¿cuál es la racionalidad de la estrategia del Banxico y de la SHCP?

Quedan varios argumentos y explicaciones más en torno a este asunto, que tendremos que dejar pendientes hasta el próximo lunes.

amartinezv@derecho.unam.mx  @AlejoMVendrell
*Disponemos en improductivas reservas de divisas de 175 mmd y pagamos enormes intereses por 158 mmd en deudas.