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El irracional monto de nuestra reserva de divisas (II) / Alejo Martínez

  • Alejo Martínez

Se comentaba en este espacio del lunes pasado, en torno a cómo el muy doloroso efecto del prolongado proceso de devaluación del peso ha traído consigo, además del grave trastorno y dolor por la pérdida del poder adquisitivo que a todos nos afecta y perjudica, un mayor equilibrio en nuestra tradicionalmente deficitaria balanza de cuenta corriente.

Al transitar de una sobrevaluación a una ligera subvaluación del peso, se está logrando por una vía indeseable (lo mejor hubiese sido que se lograse por incrementos en la productividad), imprimirle mayor competitividad a nuestro aparato productivo interno y mediante ello alcanzar que haya una muy ligera mayor entrada que salida de divisas. Como consecuencia se ha reducido también la presión sobre el tipo cambiario del peso.

Encontrándose ya la economía nacional en esta situación donde, gracias al novedoso equilibrio citado, se han aflojado las presiones para una mayor devaluación, el pasado miércoles 17, en declaración conjunta del gobernador del Banxico, Dr. Agustín Carstens y del titular de la SHCP, Dr. Luis Videgaray Caso, éste anunció un paquete de tres medidas: un recorte en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF’2016) de 132 mil millones de pesos (mmp), equivalente al -2.77 por ciento del PEF’2016; un incremento de medio punto porcentual en la tasa de interés de fondeo, pasándola de 3.25 a 3.75 por ciento(la tasa FED está apenas en 0.25 por ciento), y la suspensión de las subastas diarias de dólares para implementarlas solo cuando se considere necesario y por el monto coyunturalmente decidido, volviéndolas así impredecibles frente a los especuladores.

El jueves 18 en entrevista televisiva con Pascal Beltrán del Río, el Dr. Luis Videgaray, sostuvo que el alza a 3.75 por ciento) en la tasa de referencia, responde a que “estábamos viendo un uso creciente de pedir prestado en pesos en tasas bajas en los mercados especulativos y después convertir a otras monedas, particularmente en dólares, para generar posiciones cortas”.

Todo indica que esas presiones concertadas contra el peso, especulando para obtener ganancias con su devaluación, estuvo sucediendo en especial desde el desplome de los precios petroleros cuando disminuyó drásticamente el ingreso de divisas al país y el peso se sobrevaluó aun más.

Pero en la actualidad, cuando el peso ha sufrido una drástica devaluación de 13 a cerca de 19 por dólar y se encuentra ya ligeramente subvaluado, continuar con esa estrategia especulativa se volvería muy poco atractivo y demasiado riesgoso.

Sería mejor para los especuladores buscar otras monedas sobrevaluadas. Por ello la decisión de elevar ahora la tasa de interés del fondeo por medio punto —cuando no sólo pudo haber sido más moderada sino también cuando la economía de EUA no da señales de gran dinamismo y en consecuencia la FED no pareciera tener intenciones de subir un cuarto de punto la tasa de 0.25 a 0.5 por ciento— no resulta ser la más oportuna.

Si bien los aumentos en las tasas de interés tienen como principal efecto positivo contribuir a contener presiones inflacionarias, de las cuales de ninguna forma estamos ni quedaremos exentos por efecto de la propia devaluación, tienen en contrapartida el efecto negativo de frenar las inversiones y con ellas el crecimiento de la economía y del empleo, de lo cual estamos urgidos.

Otra consecuencia del alza de las tasas de interés, que tiene pros y contras, radica en que tiende a contener la salida del capital golondrino, frenando así presiones devaluatorias.

Pero el problema está en que retener ese capital golondrino representa elevados costos financieros, y sus efectos sobre la inversión son muy relativos, tanto por el carácter altamente especulativo que priva todavía en nuestra primitiva bolsa de valores como por la muy escasa eficiencia de la inversión pública.

Recordemos que el desmesurado esfuerzo por atraer y conservar ese especulativo capital golondrino, al final del sexenio del presidente Salinas de Gortari, trajo consigo desastrosas consecuencias para la economía nacional. Tendremos que continuar el próximo lunes.
amartinezv@derecho.unam.mx

@AlejoMVendrell
Poco oportuno el incremento en la tasa de interés, porque hoy ya enfrentamos menos presiones devaluatorias.