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El magisterio en el 2015 / Crispin Bello

  • Crispín Bello

A pocos días de concluir el 2015, el magisterio nacional iniciará sus vacaciones a partir del 22 de diciembre y reanudando el siete de enero del 2016, sin embargo la incertidumbre de los resultados de las evaluaciones las conocerán hasta enero. Ha sido un año de cambios, de controversias, de adaptaciones, para todos los actores inmersos en la educación, los más significativos iniciaron con la salida del titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) Emilio Chuayffet, claro después del trabajo rudo, el enfrentamiento con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de sus agremiados de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en donde las acciones contra la CNTE en Oaxaca a través del nuevo IEPO, nombrando nuevas autoridades educativas con el aval del gobernador Gabino Cué, sienta precedente histórico contra la CNTE hoy muy disminuida para dar paso al nuevo secretario de Educación, Aurelio Nuño , quien inicia con un discurso de conciliación con el magisterio, con el SNTE e incluso con disposición a la atención con la disidencia magisterial, y poco a poco fue cambiando y hoy en franca confrontación, existiendo maestros detenidos en penales de máxima seguridad y normalistas detenidos acusados de varios delitos, todo en el afán de lograr la aplicación de las evaluaciones programadas, sobre todo de las obligatorias de “permanencia”, en donde la amenaza fue una constante, y que a dicho suyo fue un rotundo éxito, la verdad es que no se dieron las condiciones adecuadas para tales afirmaciones. Por su parte, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) encargado de los procesos de evaluación, no ha mostrado una coordinación adecuada con la SEP a través de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD), sobretodo en la logística en la aplicación de las evaluaciones, las caídas de sistema, las reprogramaciones, lo antipedagógico de pretender evaluar con exámenes tan extensos a los maestros, etc., en nada ayudan a que el proceso avance y que hoy tengan que reconocer que múltiples factores no arrojen los resultados esperados, como el estrés a que son sometidos existiendo tanta fuerza pública y enfrentamientos alrededor de los centros de aplicación, con obvios resultados negativos. El SNTE, actor importante en estos procesos, impedido por ley a participar en las evaluaciones, solo puede acceder como observador, semejante a las organizaciones sociales, antaño en la desparecida carrera magisterial su participación estaba legalmente regulada, por lo que emprendió la tarea olvidada por la SEP, la capacitación a sus agremiados, desde un programa nacional El Sinadep y a través de todas sus secciones en el país con cursos presenciales, en donde se preparó a los docentes para cada una de las evaluaciones; ingreso, promoción y permanencia, de igual forma ratificó cada una de sus convenios con organismos como la Comisión de Derechos Humanos, El Instituto de Transparencia, etc., y de la misma forma afina detalles para la defensa de los derechos de sus agremiados derivados de estos procesos de evaluación que lesionen a los docentes. El 2015 quedará marcado como el año de las evaluaciones, en el ámbito político sin duda por la corrupción con la fuga del “Chapo”, las nuevas teorías sobre la desaparición de los 43 normalistas, con la caída de las “verdades históricas” y con la cuestionada Reforma Educativa, desde el punto de vista del nuevo rector de la UNAM, que acertadamente provoca el análisis.