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El mejor lugar para olvidarse de Donald Trump está en Yucatán…

  • María Antonieta Collins

Desde Mérida
No. No voy a hablarle de turismo. Esto es en verdad otra cosa. Mientras la guerra verbal del candidato republicano a la presidencia arrecia diariamente contra Hillary Clinton, la realidad es que la enfermedad sicológica entre el electorado norteamericano (y entre los que no pueden votar, pero que viven en la Unión Americana) es una mezcla justa de angustia y morbo, alimentada por las declaraciones de Trump contra lo que sea y que provoca el mismo síntoma: a pesar de la rabia y malestar porlo que diga, hay que esperar a saber más de él y ponerse a buscarlo por todas partes.

“No sabe uno qué hacer, dice un miamense, y parece ser que no hay medicina que le quite a uno esto de encima”. Reflexionaba en eso cuando recibo la próxima asignación y esta me trae a la blanca Mérida. Aquí me encuentro con el decano del periodismo de espectáculos Enrique Vidal para hablar de Maria Félix, y este pide que la entrevista sea en la Biblioteca Yucatanense, ya que es el sitio con un acervo cultural tan grande, que lo mismo pueden encontrarse antiquísimos documentos históricos, que una de las colecciones más ricas sobre la vida de la Doña del cine mexicano.El encuentro con Enrique Vidal desvela pasajes poco conocidos de “la doña”. Su voz experta lo lleva a uno a un viaje por la década de los setenta, y no adelanto más porque eso en su momento será, tema de otra columna.

El asunto es que, terminada la entrevista y mientras el camarógrafo y la productora que me acompañaban se dedicaban a las imágenes de apoyo, me quedó un tiempo libre para curiosear por la vieja casona de principios del siglo pasado, ubicada en el centro de la ciudad.

Ahí, sorpresivamente por su edad, dos muy jóvenes yucatecos, orgullosísimos del sitio donde trabajan me dieron un viaje increíble e inesperado…

“Esta es una biblioteca virtual cuyo acceso es totalmente gratuito y para todo aquel que quiera conocer la historia de nuestro estado, desde donde quiera que se encuentren -me dice Eduardo Villarreal, encargado de la digitalización de tan moderna biblioteca-. Desde cualquier computador se puede ingresar a documentos tan antiguos como uno del año 1626 que tenemos en este acervo”.

Le pido que me lo muestre y, por computadora, surgen aquellos papeles que pedían en un juicio hecho por un rico encomendero a la corona española, el permiso para la explotación de tierras y de tener esclavos trabajando.“Ese juicio duro cuatro años –tercia Tomás PucItza, coordinador del archivo histórico del lugar- al final el encomendero logro lo que perseguía y le dieron tierras y permisos, y hay también un contrato para llevar esclavos de México a Cuba, que es una lección de historia”.

Con el desconocido archivo fotográfico revivo la presencia de la emperatriz Carlota que visito Yucatán y que fue atendida por las familias ricas de aquella época de castas y haciendas de henequén.

Tomas PucItza y Eduardo Villarreal orgullosos me hablande más: ahí están las fotos de la visita que hiciera Don Porfirio Díaz a Mérida. “Había viajado desde México a Veracruz donde tomó un barco que lo trajo a la inauguración de Puerto Progreso. Hay que recordar que el progreso era uno de sus lemas de su campaña y por eso llamo así al lugar. De ahí vino unos días a inaugurar obras a Mérida y a la regiones cercanas de las que se fue feliz”.

Confieso haber quedado embobada con los documentos, las fotografías y la explicación de los anfitriones, orgullosos de su tierra. De pronto, lo que siempre se hace eterno: el tiempo de espera, insólitamente me pareció segundos, y me doy cuenta de algo más que ha logrado la biblioteca en medio de tan agitado tiempo donde la gente solo habla de la última “barrabasada” de Donald Trump: me hizo olvidar por unas horas el pandemónium político estadunidense que tanto nos tortura, por tanto, ¡la Biblioteca Yucatantense le ganó a Trump! Ojalá y muchos pudieran entrar a visitar y tenerla como medicina electoral.