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El mercado interno al rescate / Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

La coyuntura internacional permitirá a México adoptar un modelo de desarrollo más equilibrado para incorporase en mejores condiciones a la cuarta revolución industrial.

Ante la volatilidad internacional que genera inestabilidad financiera, así como ante la drástica reducción de los precios de los energéticos, fundamentalmente del petróleo, la economía mundial enfrentará este año un crecimiento modesto y desigual. Los países de economía emergente son los que resentirán en mayor medida la contracción de los mercados mundiales, los choques de las fluctuaciones en los flujos de capitales y las  distorsiones macroeconómicas que originan las oleadas especulativas. De tal manera, el conjunto de estos países tendrán un año complicado, con recesión o estancamiento, y  con altas presiones inflacionarias

En el caso de México, las perspectivas de crecimiento se han ajustado ligeramente a la baja, mientras que la inflación se busca que se ubique dentro de la meta establecida por el Banco de México. Por su parte, las presiones en el mercado cambiario, se enfrentan con los mecanismos de subastas de dólares por parte del banco central, con el fin evitar que se descontrole el mercado con una excesiva sobrerreacción, así como con la generación de expectativas de confianza, debido a la fortaleza que brinda el monto de las reservas internacionales.

En este contexto internacional y del manejo de la macroeconomía del país, el mercado interno ha estado mostrando una importante recuperación, al grado de llegar a convertirse en el principal impulsor del crecimiento económico, contrarrestando el menor dinamismo del mercado externo. Con el fin de permitir que el mercado interno tome el relevo en el dinamismo económico del país, se tiene que consolidar el aumento del consumo interno, unido con un fuerte impulso a la producción nacional que atienda dicha demanda interna.

De tal manera, la depreciación del peso tiene diversos efectos que pueden resultar favorables para el país. Por una parte, permite paliar en alguna medida el efecto sobre las finanzas públicas por la disminución del los precios del petróleo. Por otra parte, permite que las remesas de los trabajadores migratorios que crecieron en casi cinco por ciento el año pasado, aumenten la capacidad de consumo en las comunidades expulsoras de mano de obra, lo que fortalece  el mercado interno y ayuda a disminuir la desigualdad.

Adicionalmente, un dólar más caro tiende a desincentivar las importaciones, lo que significa una posibilidad de sustitución por producción nacional. De tal manera, con políticas y programas públicos adecuados, la coyuntura que parece desfavorable constituye una gran oportunidad para darle un decidido impulso al mercado interno, que se ha descuidado desde los últimos años del pasado.

El país se encuentra en el umbral de pasar de un modelo de desarrollo hacia fuera, hacia uno más equilibrado apoyado en el dinamismo de la producción nacional para un robusto mercado interno. Dicha transformación sería un incentivo para impulsar la productividad , así como para generar la la creatividad que se requiere para continuar con un sistema productivo de mayor complejidad económica que permita una incorporación exitosa a la cuarta revolución industrial en ciernes.

miggoib@unam.mx